Llega Septiembre y no puedo resistirme a compartir con vosotros una receta típicamente americana. Este cheesecake que os traigo hoy se inspira en los famosos S’mores, el dulce imprescindible de toda acampada en Estados Unidos que incluya una hoguera. Los S’mores se preparan muy sencillamente: Se coloca un marshmallow al fuego y se calienta hasta que esté bien blandito. Entonces, se usa para preparar un sándwich delicioso: galleta, onza de chocolate, marshmallow fundido y galleta. El calor del marshmallow funde el chocolate convirtiendo el mencionado sándwich en una verdadera delicia.

Este dulce, que tiene su origen a principios del s. XX y que aparece en libros de recetas americanos ya por los años 20, me traslada siempre a los parques nacionales de Estados Unidos, cuya belleza es incomparable y en cuyas tiendas muchas veces se pueden encontrar a la venta tanto los marshmallows como las varillas metálicas pensadas para tostarlos al fuego.

smore

Hoy lo haremos en forma de Cheesecake… ¡es muy sencillo y queda delicioso!

Para la base:
• 160g de Graham crackers
• 80g de mantequilla

Para el relleno:
• 380g de chocolate negro, troceado
• 680g de queso fresco tipo Philadelphia (no light) a temperatura ambiente
• 160g de azúcar blanco
• 2 huevos a temperatura ambiente
• 1 cucharadita y media de extracto de vainilla
• 200ml de nata líquida de montar (35% materia grasa)

Para el merengue:
• 3 claras
• 180g de azúcar
• 50ml de agua
• 1 cucharada de sirope de maíz (Karo), glucosa o Golden Syrup.

Precalentamos el horno a 165º grados. Engrasamos nuestro molde desmontable de 23cms. Derretimos la mantequilla y la mezclamos bien con las galletas Graham Cracker trituradas. Cubrimos la base del molde con esta mezcla. Refrigeramos.

Para preparar la masa: Colocamos el chocolate troceado en un bol resistente al calor. Calentamos la nata de montar y cuando empiece a hervir la echamos sobre el chocolate. Dejamos esperar 1 minuto y entonces removemos hasta lograr un ganaché brillante y homogéneo, sin restos de trocitos de chocolate. Reservamos. En el bol de la batidora, batimos el queso con el azúcar, a velocidad baja siempre, para evitar la formación de burbujas de aire en nuestra masa. Añadimos los huevos, uno a uno y la vainilla. Una vez la mezcla es homogénea, paramos la batidora, incorporamos el ganache todo junto, y mezclamos de nuevo a velocidad baja siempre.

Vertemos la masa en el bol, alisamos la superficie con una lengua de silicona. Horneamos 25 minutos a 165º y luego bajamos la temperatura a 120º y continuamos horneando, al menos, 60 -70 minutos, o hasta que toda la superficie haya cuajado y sólo quede el centro un poco húmedo. Una vez fuera del horno, dejamos enfriar a temperatura ambiente (SIN DESMOLDAR) y después la metemos al frigorífico cuatro horas para que logre la consistencia adecuada.

Para el merengue, mezclamos el azúcar con el agua y el Karo (o glucosa / Golden Syrup en su defecto) en un cazo y lo ponemos a calentar hasta que la temperatura del termómetro de azúcar alcance los 115º-120ºC. Mientras tanto, montamos las claras a punto de nieve. Cuando el almíbar haya alcanzado la temperatura indicada, lo echamos sobre las claras muy poco a poco, sin dejar de batir, como si fuera un hilillo (con cuidado de que no caiga el almíbar en las varillas de la batidora). Seguimos batiendo hasta que el merengue esté brillante.

Decoramos la tarta con el merengue usando una boquilla redonda grande. Después la tostamos con el soplete o utilizando el grill de nuestro horno. Finalmente, podemos colocar una chocolatina Hershey’s como guiño a los S’mores originales.

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