Este es mi último post en este blog y para despedirme, después de haberos hecho viajar a lugares tan lejanos a través de recetas, he pensado que sería bonito que nos quedáramos en España con un dulce tan tradicional de estas fechas Navideñas como es el chocolate con churros.

Pese a lo que la gente pueda pensar, preparar churros caseros es mucho más sencillo de lo que aparenta y, una vez listos, están absolutamente ¡deliciosos! Os dejo además mi receta para un chocolate a la taza perfecto.

Espero que disfrutéis mucho de esta receta y que paséis unas felices fiestas.

Para 12 churros:

Aceite de oliva suave abundante, para freírlos
240ml de agua
130g de harina
Una cucharadita de sal
Una cucharada de aceite
Azúcar blanco abundante (para rebozarlos)

Para el chocolate:

300g de chocolate negro
120g de azúcar blanco
25g de maicena
1 litro de leche entera
Ponemos el agua a hervir con la sal y la cucharada de aceite. En cuanto comience el hervor, vertemos de golpe la harina y retiramos del fuego. Removemos con una cuchara de madera, sin parar, hasta que tengamos una masa homogénea, sin grumos de harina cruda.

Ponemos el aceite a calentar en un cazo y pasamos la masa a nuestra churrera (también puedes usar una manga pastelera de tela con una boquilla rizada, nunca lisa, que haría que explotaran). Damos forma a los churros con nuestra churrera y comenzamos a freírlos. Yo suelo empezar friendo uno, para comprobar la temperatura del aceite. Iremos por tandas, esperando hasta que estén dorados antes de sacarlos con una espumadera. ¡Cuidado! A veces salta el aceite, no te acerques mucho.

Una vez estén listos, quitamos el exceso de aceite apoyándolos sobre papel de cocina y después los rebozamos en azúcar blanco antes de servirlos.

Para preparar el chocolate a la taza: separamos un vaso de la leche y lo usamos para diluir en él la maicena. Reservamos. Ponemos el resto de la leche con el azúcar en un cazo a calentar y, cuando empiece a hervir, incorporamos el chocolate. Retiramos del fuego y removemos hasta que se deshaga. Una vez esté totalmente deshecho, incorporamos el vaso de leche y seguimos removiendo hasta que esté bien espesito. Servimos y ¡a disfrutar!

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