Rubias, morenas y tostadas se han convertido en las reinas de las barras. La cerveza artesanal está de moda, aprende a degustarla.

Igual que con el vino, cada vez existen más opciones para conocer y paladear los diversos tipos de cerveza. Para saber distinguirlos –y disfrutarlos– lo mejor es dejarse llevar por un experto que nos guíe a través de los olores, la textura y los diferentes sabores de esta bebida. Toda cata debe comenzar diferenciando la cerveza según su fermentación. Las ‘lager’ son las cervezas de baja fermentación, más ligeras, refrescantes y con un color más claro. Las ‘ale’, de alta fermentación, son más espesas, oscuras, tienen mayor graduación alcohólica y un sabor más intenso. Dentro de cada rama, hay otras tipologías, como las ‘bock’ que son las lager más fuertes, o las ‘pale ale’, menos amargas y más densas que otras ‘ale’.

Una vez superado este paso, hay que centrarse en su olor y diferenciar a cuál de las tres familias pertenece la copa que tenemos entre las manos: malta de cereales, lúpulos o la familia del fermento. Lo siguiente es, por fin, probar el líquido y descubrir su nivel de amargor. También hay que observar otros elementos como la espuma, el color, la temperatura, el cuerpo o la untuosidad de la cerveza.

Fábrica de La Virgen.
Fábrica de La Virgen.

Catas a pie de barril

En España hay más de 150 marcas de cervezas artesanas diferentes, productos cuidados y de gran calidad libres de conservantes ni aditivos. En Madrid varios locales especializados en cata, como Labirratorium, organizan catas de iniciación, catas de cervezas maridadas y otros eventos. Liderados por expertos en la materia, varían cada mes. También en la capital, La Buena Cerveza propone talleres de cata y, dando una vuelta más de tuerca, de elaboración de cerveza casera. Una vez aprendidos los misterios de la cata, el cervecero puede acudir a la fábrica de La Virgen (Las Rozas). Se trata de una de las marcas de cerveza artesana más consolidadas, y cada jueves, viernes y sábado organiza degustaciones. Asimismo, la Fábrica Maravillas, en el céntrico barrio de Malasaña, posee un bar donde poder saborear sus creaciones.

Cata en la Fábrica Maravillas.
Cata en la Fábrica Maravillas.

Para realizar catas en Barcelona se puede acudir a la escuela de cocina ‘La Patente’, donde además de la cata se aprende a maridar las cervezas con diversas tapas. Los mejores alimentos con que combinar esta bebida, por cierto, son los quesos, los ahumados, los embutidos y las conservas. También en la Ciudad Condal en espacios como Zythos Beer Barcelona o Gastronomía Activa programan catas regularmente. En este último te puedes llevar recetas a casa.

Europa cervecera

Aunque en España la tradición de la caña es una de las costumbres más arraigadas, fuera de nuestras fronteras el consumo de cerveza no se queda atrás. La cerveza local de Viena es la Ottakringer, y es tan popular que da nombre a una calle, a una parada de metro y a un distrito de la ciudad. La fábrica ofrece visitas guiadas que incluyen una pequeña cata.

En Reino Unido, la cervecera Shepherd Neame, en Faversham, fue fundada en 1689 y es toda una institución en el país. También ofrece una visita a la fábrica, tras la que llega el momento de catar algunas de sus variedades. El visitante puede diferenciar entre el aroma, el color y la claridad de una cerveza de baja o alta fermentación, ‘lager’ o ‘ale’, y disfrutar de las famosas Spitfire, Bishop´s Finger o Whitstable Bay.

Cerveza tostada.
Cerveza tostada.

Naturalmente, Alemania no podía quedarse fuera de un recorrido por las cerveceras de Europa. La de Weihenstephan no sólo es la más antigua de Alemania, sino que es la que más tiempo lleva en activo del mundo. Fue fundada como abadía benedictina en el año 725, y comenzó a elaborar cerveza oficialmente (con licencia) a mediados del siglo XI. Algunos documentos acreditan que antes de esa fecha los monjes ya compraban lúpulo, lo que supone, probablemente, que fabricaban cerveza. Hay que acercarse a Freising, a unos 40 kilómetros de Munich, para participar en la visita guiada y en la posterior cata. Muchas otras fábricas, como la de Carlsberg en Dinamarca, la de Kronenbourg en Francia o la de Heineken en Ámsterdam ofrecen también catas incluidas en su visita.

Heineken, en Ámsterdam.
Heineken, en Ámsterdam.

Para aquellos que buscan experiencias por encima de lo común queda la cata de cervezas a mayor altura que se ha celebrado. A miles de pies del suelo y en algún punto entre Madrid y Berlín, una marca de cervezas española y una aerolínea ofrecieron una cata a sus pasajeros con motivo de la celebración de la ‘Oktoberfest’ de Múnich, probablemente la mayor fiesta de la cerveza del mundo.

Eso sí, a la hora de catar este líquido dorado, conviene recordar ingerir algo sólido para aguantar los envites del alcohol. El maridaje de la cerveza y la comida es otra de las tendencias que arrasan entre los aficionados. Y es que, con tanta proliferación de cervezas artesanales, hay una ideal para cada combinación: para carnes, pescados o verduras, para quesos o embutidos… Incluso para postres.

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