Jaime Oliver, el chef británico, nos trae su mejor receta hasta ahora: la de la felicidad. Es decir, la cocina casera de toda la vida.

Jamie Oliver
Jamie Oliver

El libro más reciente del chef Oliver, ‘Comfort food’, no ha descubierto nada nuevo y sin embargo ha revolucionado la gastronomía. El reconocido chef inglés apuesta por dedicar más tiempo a la cocina casera como inversión en calidad de vida.

Su último libro hace que nos reencontremos con nosotros mismos y tengamos conciencia de lo que nos gusta la comida de siempre. Eso es lo que significa este concepto de ‘comida que nos hace sentir cómodos’. El tipo de platos que te transporta a cuando eras pequeño y evoca momentos únicos y quizá a personas que ya no estén. Por eso también es una cocina de nostalgia que nos hace recordar que, en ocasiones, tiempos pasados fueron mejores, al menos en lo que a nuestra alimentación se refiere. Es también típicamente alta en hidratos de carbono, porque es la cocina de antes. La de la juventud de nuestros abuelos que necesitaban energía para volver a trabajar al campo. Hoy en día no es necesario tal nivel calórico pero… ¿Quiénes somos nosotros para alterar tales recetas casi evangélicas?

‘Comfort food’ al ‘spanish style’

Cuando trasladamos el concepto ‘comfort food’ a nuestro país nos viene a la mente el cocido, la paella, el gazpacho, la tortilla de patatas… Recetas de siempre, en las que se invierte más tiempo, pero que dan un resultado para chuparse los dedos. Te presentamos algunos lugares donde comer los mejores platos de toda la vida.

Tortilla de patatas, escogemos la gallega

tortilla de patata
La tortilla de patatas es el signo de identidad español por excelencia (con permiso de la paella). A pesar de que puedes encontrarla en toda la geografía española, elegimos la que se prepara en Galicia por su tradicional elaboración del huevo semi-cuajado, placer para muchos y no tanto para otros. Como todo en la vida, depende de los gustos de cada uno. Debes comer la de La Penela (Plaza María Pita, 12, A Coruña) para dar fe, ¡seguro que no te deja indiferente! Y por qué no, acompáñala con un albariño y el viaje será redondo.

Paella, la valenciana, por supuesto

He aquí el segundo símbolo representante de la gastronomía ibérica por excelencia. Cuando se habla de paellas puedes preguntar en cualquier punto remoto del mundo que saben cuál es su procedencia. En toda la Comunidad Valenciana encuentras arroces de todo tipo, con marisco, sólo con verdura, con pollo o conejo o ‘a banda’. Las posibilidades son infinitas, sólo tienes que elegir la que más te apetezca. Para ello visita en Valencia La Pepica (Paseo Neptuno, 2, 6 y 8). Además de comer un plato de excepción, tendrás el Mediterráneo como telón de fondo.

paella

Gazpacho, la sopa fría más famosa de Andalucía

Esta sopa fría de tomate es el plato más veraniego del territorio español. Procede de Andalucía y no es de extrañar, sobre todo porque es allí donde más altas temperaturas sufren. Con cuchara o bebida, con picatostes, con tacos de jamón o con huevo picado… tómalo como quieras. Lo que es seguro es que, a parte de una cervecita, no encontrarás nada más refrescante para la época estival. Te recomendamos algunos lugares en la capital hispalense donde degustar el mejor: El restaurante Doña Elvira (Plaza Doña Elvira, 6) o Bodeguita Casablanca (calle Adolfo Rodríguez Jurado, número 12).

Cocido madrileño, no apto para diario

Es un plato tradicionalmente de invierno. Garbanzos, carne gelatinosa, gallina, morcilla, chorizo, mano de cerdo, col, tocino, jamón… Queda claro que no es un plato para comer a diario, por lo menos si lo que intentas es volver a trabajar después. Tres horas son las que debe estar al fuego para que la receta salga de diez. Y casi las mismas horas son las que te llevará hacer la digestión. Hoy en día la tarea se facilita gracias al uso de las ollas rápidas. Pero si quieres conocer el verdadero cocido madrileño debes sentarte a la mesa del Restaurante Casa Carola (Calle Padilla, 54 local dcha., Madrid).

Escalibada catalana, materia prima de calidad

La escalibada, aunque podría ser una guarnición, es una receta catalana tan triunfante que conforma un plato por sí misma. No es más que pimientos rojos y berenjena, pero de la mejor calidad. Se lavan bien y se ponen las piezas enteras sobre un grill o placa de horno con un puñado de sal y un chorro de aceite de oliva. Cuando tengan la piel quemada, se pelan y se presentan en tiras. Puedes comerla en plato, sobre tostas de pan o sobre una coca. En el restaurante La Llavor dels Orígens de la capital condal (calle Vidriera, 6-8, en el Born) la sirven buenísima y la decoración es para no perder detalle.

Migas turolenses, mucho más que pan

Es un plato que como su nombre indica está compuesto por pan. Se trata de migas remojadas y después fritas en aceite y ajo, acompañadas de chorizo entre otros alimentos poco ‘healthy’. Es un plato tradicional de la comida aragonesa y sobre todo de Teruel, por eso no debes olvidar pasarte por el restaurante La Fondica (ctra. de la Estación s/n- La Puebla de Valverde, Teruel). Eso sí: es posible que tengas que encomendar tu buena digestión a la Virgen del Pilar, porque comprobarás que no es ni mucho menos un plato ligero.

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