No hay Carnaval ni Cuaresma sin los deliciosos faworki, un crujiente dulce que se prepara harina y crema de leche y un pelín de licor.

postre polaco

La gastronomía polaca se basa en platos de preparación sencilla pero de sabores muy agradables. El clima frío del país favorece una cocina contundente en la que la carne y las patatas son ingredientes esenciales. Las comidas, abundantes y de más de tres platos, se disfrutan como acontecimientos sociales o familiares en los que se aprovecha para charlar, por lo que la sobremesa con los cafés, dulces y licores suelen alargarse, sobre todo en los días festivos y las grandes celebraciones.

 Cocinando Faworki

Ingredientes para 24 Faworki:

 

  • 6 yemas
  • 400 gr. (aprox.) de harina de trigo de repostería
  • 200 ml de nata ácida (créme fraiche)
  • 1 chupito de vodka
  • aceite de oliva (para freír)
  • azúcar glasé (para decorar)

 

Elaboración del plato:

  1. Lo primero que hay que realizar es batir bien las yemas, añadir a continuación nata ácida (créme fraiche) y después ir echando la harina poco a poco y mezclarlo todo bien hasta conseguir una textura elástica y sin que se nos pegue a las manos.
  2. En el momento que tengamos una bola de masa uniforme, tenemos que amasarla unos 5-10 minutos con el rodillo para meter aire a la masa.
  3. Después la dividimos en 2 o 3 partes (nos será mas fácil trabajarla). Aplanamos la masa a un grosor de  1 mm. Recortamos los bordes para tener un trozo rectangular grande. Ahora sacamos rectángulos pequeños, finos y alargados. A cada uno le hacemos un corte en el medio a lo largo del rectángulo pero sin llegar a cortarlo. Luego pasamos uno de los extremos a través de ese corte, dando la vuelta para conseguir la forma de un lacito. Si se nos pega la masa al rodillo podemos echarle un poco de harina por encima, pero es mejor evitarlo porque la harina se quema rápido y deja el aceite sucio. Repetimos la operación hasta acabar con la masa.
  4. Una vez tengamos la masa, freímos los lacitos en una sartén con bastante aceite a unos 175ºC hasta que se pongan dorados por ambos lados. Si no disponemos de un termómetro alimentario se puede comprobar la temperatura echando un trozo de la masa a la sartén. Si sale flotando y se pone dorado rápidamente sabemos que el aceite tiene la temperatura adecuada.
  5. Sacamos los lacitos  a una fuente cubierta de papel absorbente para quitar el exceso de aceite.
  6. Antes de servir les echamos azúcar glasé por encima.

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