Como pequeñas perlas depositadas por las olas del Mediterráneo, Altea y Calpe adornan la Costa Blanca. Buena gastronomía, belleza arquitectónica, perfecto clima y mucha paz
Estás con tu cervecita en la mano en una terraza en la Playa del Postiguet alicantina o, mejor aún, en la de Levante de Benidorm y ves como el calor derrite la piel de los bañistas y adoradores del dios Ra, gran protagonista de las deidades egipcias y de los crucigramas de los dominicales. Estás muy cerca de las dos perlas de la Costa Blanca alicantina pero quizás no lo sabes. Esa misma tarde tomarás tu coche alquilado y pondrás rumbo a Altea o Calpe.

Estas dos pequeñas localidades costeras de la provincia alicantina –apenas llegan a los 30.000 habitantes cada una- se han convertido, a lo largo de las últimas dos décadas, en uno de los atractivos más emblemáticos del lugar. La combinación de un clima envidiable a lo largo de todo el año, pequeñas playas, casco histórico bien conservado, buena gastronomía y habitantes tranquilos son las claves del éxito.

Altea

La más romántica de las dos. Es un plan de pareja que nunca falla.

calle tipica altea

Calle típica de Altea

Lo más recomendable es dejar el coche en el paseo marítimo y recorrer el pueblo a pie. La playa es de piedras. Algo a tener en cuenta para aquellos que buscan arenas finas y blancas. Sin embargo, las vistas de la Sierra Helada hacia el Sur y Calpe y su señorial peñón hacia el Norte, compensan ese masaje reflexológico que sufrirán las plantas de tus pies.

Las callejuelas que ascienden hacia la cima de la pequeña colina que corona Altea son las arterias del pueblo. El mejor momento del día para recorrerlas es a la hora del atardecer. Con un cielo límpido y teñido de naranja primero y violeta después, las pequeñas casas blancas salpicarán las calles empedradas que te conducen a pequeños miradores salidos de la nada. Restaurantes y bares han habilitado terrazas en varios de ellos y la tentación de sentarte a tomarte algo mientras contemplas el lento discurrir de la vida de los alteanos es algo que atrae con la fuerza de cien gigantes.

iglesia dos cupulas altea

Iglesia de las dos cúpulas. Nuestra Señora del Consuelo

Coronando la colina nos encontramos con la construcción más emblemática de Altea: la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Consuelo. Sus dos cúpulas dominan una plaza empedrada desde la que parte un entramado laberíntico de estrechas calles que albergan restaurantes de corte romántico para el deleite de las parejas o bares con buena marcha para aquellos que aún se encuentran inmersos en la búsqueda de esa persona especial.

La Torre de la Galera y la de Bellaguarda o la Iglesia monasterio de las Carmelitas Descalzas son otros de los monumentos arquitectónicos que se pueden visitar.

La antigua Altea vivía sobre todo de la pesca y la agricultura pero hoy en día es el turismo la principal fuente de ingresos y eso lo puedes notar simplemente caminando por sus calles. Casi el 60% de la población es extranjera. Alemanes e ingleses han elegido esta parte de la Costa Blanca como lugar de retiro. Sin embargo, Altea es un lugar para gente de todas las edades.

Calpe

El complemento perfecto para Altea, Calpe quizás no cuente con tanto encanto romántico como su vecina pero su fuerza natural bate a la villa de la iglesia de las dos cúpulas.

playa calpe

Playa de Calpe

Es cierto que miro fotos tomadas en Calpe en los años 50 y añoro aquellas casas bajas de pescadores que apenas interferían con la naturaleza del lugar. Hoy en día, como en tantos otros sitios, algunos hoteles con más plantas de las que me gustaría han ocupado parte de la costa, pero el encanto sigue estando ahí.

Las playas recuperan la arena que se perdió en la zona de Altea y desde ella divisas una de las formaciones geológicas más característica de toda la costa levantina. Emergiendo de las aguas cual Pan de Azúcar brasileño, se encuentra el peñón de Ifach. Lo he subido en varias ocasiones y no me canso de hacerlo. Es una de las excursiones de un día más bonitas que puedes realizar en toda la provincia de Alicante. Es apto para casi todas las edades y no requiere experiencia técnica ya que, en los escasos tramos que son algo más complicados, han colocado cuerdas para que nos ayudemos a subir. El sendero –debidamente señalizado- te lleva desde la misma base del peñón hasta la cima, a unos 332 metros sobre el nivel del mar (literalmente, en este caso). Desde allí puedes contemplar la playa de la Fossa –al Norte y la más bonita para mí- y la del Arenal-Bol, al Sur.

Peñon Ifach

Peñon de Ifach

Después del esfuerzo físico de subir y bajar el peñón –puede llevar entre 2 y 3 horas haciéndolo con tranquilidad y con una mínima forma física- lo que toca es recuperarse con una buena comida en uno de los muchos restaurantes que salpican el paseo marítimo de la playa del Arenal-Bol. Los comerciales estarán en la puerta intentando atraer al máximo número de gente posible gritando sus ofertas del día y enseñando la frescura de su producto. Aquí todo se basa en el pescado, marisco y arroz y los precios son más que asequibles. ¡Imagino que nadie tendrá queja al respecto!.

Otro de los atractivos naturales de Calpe es las salinas. Tienen la particularidad de encontrarse casi incrustadas en el núcleo urbano a tan sólo unas decenas de metros de la playa del Arenal. Se pueden encontrar más de 150 especies de aves, entre ellas los elegantes flamencos.

Cuando hayáis reposado la comida y echado una buena siesta en la playa os aconsejo que subáis a la ermita de San Salvador, construida en el siglo XVIII, y desde donde podréis tener unas vistas espléndidas de toda la bahía.penon-ifach-vistas-playa

Vistas del Peñon de Ifach desde la playa

Así que ya sabéis, si estáis pasando unas placenteras vacaciones por la Costa Blanca alicantina, no dejéis de visitar sus dos perlas más famosas.

Nota: Para llegar desde Alicante podéis acceder por la autopista de pago (la A-7) o, si tenéis tiempo para disfrutar de las vistas y las curvas de la carretera costera, la nacional N-332. ¡Disfrutad de mi tierra!.

David Escribano @davidescribano

Es economista de carrera pero viajero y cuentacuentos de vocación. Desde el 2007 es co-editor de Viajablog (@viajablog), uno de los blogs de viajes pionero de la blogosfera y miembro fundador de la agrupación Travel Inspirers. Enamorado del arte de cargar con la mochila y perderse largos meses, ha dado la vuelta al Mundo un par de veces y es un experto en Sudamérica, el Sureste asiático y Oceanía. Lo que más le gusta del viaje es mezclarse con la gente del lugar. Escribe todo en un diario de viaje en papel para contarlo a quien quiera leerle a su vuelta.

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