Es el caso de Wieliczka, muy cerca de Cracovia (Polonia). Allí se encuentran las antiguas minas de sal que fueron explotadas durante ocho siglos por los mineros polacos. De hecho, esta mina de sal es la más antigua del mundo y ha sido explotada desde el siglo XIII hasta el año 1996. Tantos años de historia le valieron para que, poco a poco, la vena artística de muchos mineros (sí, los propios trabajadores eran los creadores) quedara plasmada en forma de obras de arte ‘salinas’ en las paredes. Ese esfuerzo fue justamente reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1978. Solamente se encuentra a una docena de kilómetros del centro de Cracovia, así que la distancia no es excusa para perderte esta visita imprescindible. Además, dispones de trenes y autobuses públicos que te llevan directamente al destino.

foto4Estatuas de sal

Disfrutarás de dos horas de visita disponible en varios idiomas y diferentes recorridos: itinerario turístico, itinerario minero, la torre de gradiente, ruta peregrina, aventura en grupo o Secretos de la mina de sal. En todos estos recorridos conocerás aspectos técnicos de una explotación minera, como las maniobras de obtención y transporte de la sal, así como parte de su larga trayectoria. No en vano es una de las minas más antiguas que se conocen. También podrás indagar en la historia política, económica y social que se cernía en torno a la sal y muchas leyendas centenarias. Pero sin duda, lo que más llamará tu atención serán las esculturas realizadas en roca salina de temática casi siempre religiosa. Los mineros cincelaban las obras en sus ratos libres para conmemorar hechos acontecidos. No falta, claro está, la figura a tamaño real del Papa Juan Pablo II, de nacionalidad polaca. Pero lo que hace las delicias de los 800.000 visitantes anuales es la capilla de Santa Kinga, el centro más espiritual de la mina. Es una sala abovedada de 54 metros de longitud y donde verás una finísima decoración realizada únicamente a base de sal. Te contamos una curiosidad: La palabra ‘salario’ procede de la antigüedad, cuando a los trabajadores de las minas se les pagaba con bloques de sal.

Durante toda tu excursión por la mina de Wieliczka bajarás a más de 100 metros de profundidad (del total de 327 metros que tiene) por la escalera, lo que se traduce en tres de los nueve niveles con los que cuenta en total. La subida podrás hacerla en un auténtico ascensor utilizado por los mineros. Allí encontrarás sus laberínticas galerías que suman en total 300 kilómetros. Obviamente no es posible recorrerla entera, por eso tiene una ruta turística a través de 3,5 kilómetros de corredores unidos entre sí por una veintena de cámaras enormes con lagos subterráneos, antiguas herramientas y máquinas de trabajo, y cómo no, las diferentes esculturas y bajorrelieves realizados por los mineros con bloques de sal. Cuando hayas terminado tu visita, puedes reponer fuerzas en su restaurante subterráneo. El horario de visita a las minas es de las ocho de la mañana hasta las cinco de la tarde y la tarifa normal es 79 PLN (unos 18€ aproximadamente) por persona, aunque existen diferentes precios y descuentos para grupos y familias.

foto1Beneficios casi mágicos para la salud

A diferencia de las minas de carbón, las de sal tienen un ambiente limpio impoluto y gratamente respirable. Las bacterias del aire quedan atrapadas en las paredes (de ahí que la mina tenga un color grisáceo y no blanco como podría pensarse) por su alto contenido en humedad. Tanto es así, que en una de sus plantas a 130 metros bajo tierra se encuentra un balneario para enfermos de asma y todo tipo de público. Allí, las personas con enfermedades respiratorias están a salvo de los alérgenos y pueden realizar terapias durante largas temporadas que mejoran su calidad de vida. Una de las terapias disponibles consiste en un sueño reparador en la propia mina mientras se respira la tranquilidad y pureza de su peculiar microclima.

Aparte de estos tratamientos la tienda de la mina pone a disposición de los turistas un amplio catálogo de souvenirs que van desde pequeñas figuras y cosméticos realizados a base de sal.

foto2Pero esta mina de sal no solo es un atractivo turístico beneficioso para la salud de las personas por sus condiciones medioambientales sino que dispone de una amplia oferta de actividades. En ella se organizan todo tipo de eventos y ceremonias como bodas y comuniones con menús personalizados y cocinados en las cámaras subterráneas de la propia mina. Además de esto, los turistas pueden quedarse a dormir en un escenario poco común y pasar la noche en la mina de Wieliczka, pues dispone de cuatro alojamientos: la pensión Mlyn Solny y el Hotel Grand Sal en la superficie, y las cámaras Caballeriza de las montañas orientales y Slowacki bajo el suelo.

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