Hace 200 años, sus calles se iluminaron por primera vez con farolas de gas. En marzo, la ciudad deslumbra de nuevo en el festival internacional Light City.

Baltimore fue la primera ciudad americana en tener alumbrado de gas en sus calles. Lo hizo antes que la mismísima Casa Blanca, que no se encendió hasta 1848. Fue un pintor, Rembrandt Peale, quien convirtió a la ciudad más grande de Maryland en la cuna de la industria del gas. Buscaba un método para iluminar sus cuadros de forma limpia, sin humo, y dio con un “anillo mágico con perlas de luz”. Hizo una demostración en su casa, el ya desaparecido Peale Museum, y, tras el éxito de la muestra, fundó la primera compañía de gas de Norteamérica. Un año después, se encendía la primera farola de gas en Estados Unidos. Hoy, una réplica de la misma le rinde homenaje en el cruce de las calles Baltimore y Holliday, en las cercanías del City Hall.

Las torres de ‘Blue Hour’ responden y cambian según el movimiento de la gente. Foto:New American Public Art
Las torres de ‘Blue Hour’ responden y cambian según el movimiento de la gente. Foto:New American Public Art

Desde entonces, la luz forma parte de la historia de Baltimore. A finales de noviembre, tiene lugar el “Milagro de 34th Street”, cuando este bloque del barrio de Hampden se pone sus mejores galas para recibir a la Navidad. Las luces y adornos navideños compiten en originalidad y tamaño en cada edición. Y ya van 69. Más de 700 vecinos participan en la decoración de la calle, cada uno, con una temática para su porche. Como consecuencia, no es raro ver a Darth Vader junto al reno Rudolph… El alumbrado navideño se apaga a principios de enero, pero este año las luces no abandonan Baltimore del todo. Vuelven con más intensidad todavía el día 28 de marzo, cuando se inaugura el primer festival internacional Light City.

Digital Skin invita a la audiencia a pasar por la pantalla de Mateo Mounier, que pintará su cara utilizando la tecnología. El video retrato estará disponible en formato digital.
Digital Skin invita a la audiencia a pasar por la pantalla de Mateo Mounier, que pintará su cara utilizando la tecnología. El video retrato estará disponible en formato digital.

Arte e innovación con la luz como protagonista

Doscientos años después, el foco vuelve a estar en Baltimore. Presume de ser el primer festival de luz a gran escala de Estados Unidos y lo hace cuando se cumple el segundo centenario de la demostración de Peale. El Inner Harbor será el corazón de todas las celebraciones: allí arranca el desfile que da comienzo al festival. La música y las carrozas atravesarán el BGE Light Art Walk, una avenida de más de dos kilómetros con más de 50 atracciones entre piezas artísticas, ‘performances’ y conciertos. Allí se expondrán los trabajos de 28 artistas y colectivos: proyecciones, esculturas luminosas e instalaciones interactivas para que el público pueda formar parte de la obra. Una de las más llamativas será ‘Lightwave: Baltimore’s Beacon’. Cientos de micrófonos rodearán el Faro Seven Foot Knoll, a la entrada de Inner Harbor. Los sonidos que capten se transformarán en ondas de colores que se proyectarán en una pantalla panorámica alrededor del edificio circular.

Vista nocturna de Baltimore
Vista nocturna de Baltimore

El arte se extiende por toda la ciudad. Cinco vecindarios, guiados por un artista, se unen a la fiesta de las luces: Coldstream Homestead Montebello, Hampden, Greater Mondawmin, Little Italy y Station North Arts & Entertainment District. Video-artistas como José Rosero o el colectivo multidisciplinar Llamadon trabajarán junto a las comunidades para presentar trabajos hechos con, por y para los vecinos de estos barrios. Escaparates, monumentos y esculturas se contagiarán de su luminosa creatividad.

Para los más pequeños, han reservado un rincón especial, Mini Light City, en Pierce’s Park. Allí podrán tocar y jugar con la luz, correr por el jardín de sonido del artista David Hess y hasta probar delicias como el algodón de azúcar luminoso. Allí estará también uno de los principales escenarios del festival. Baltimore es desde hace años un laboratorio musical con una escena de lo más ajetreada. La música en directo encuentra en sus bares y teatros el lugar ideal para experimentar y Light City quiere ser un reflejo del ritmo de la ciudad. Para ello, han juntado a artistas de diversos estilos para darle aún más color a las noches. A los tres escenarios principales, Club Light City, Harbor East Stage y Mini Light City, se unen además las performances y conciertos callejeros. El ballet, la poesía, la percusión y el ‘live painting’, en el que se pintan varias paredes mediante una coreografía, encuentran su hueco en el BGE Light Art Walk.

Los diamantes de luces LED han sido diseñados por la artista Mina Cheon y el arquitecto Gabriel Kroiz. Juntos forman el equipo Cheon Kroiz.
Los diamantes de luces LED han sido diseñados por la artista Mina Cheon y el arquitecto Gabriel Kroiz. Juntos forman el equipo Cheon Kroiz.

Durante el día, las luces no se apagan. Light City U ha preparado una serie de conferencias y talleres para potenciar las “ideas brillantes”. Como la que en su día trajo Rembrandt Peale. Durante los siete días que dura el festival hay programados varios encuentros que buscan generar e intercambiar conocimiento sobre innovación, salud, sostenibilidad y creatividad.

Viajando a la velocidad de la luz

La luz es la protagonista en varios festivales del mundo. Si después de Baltimore, te quedas con ganas de más, apunta estas fechas tu calendario:

Vivid Sydney – Es el mayor festival de luz del mundo. Comienza finales de mayo y transforma la ciudad australiana en una especie de “país de las maravillas” brillante.

Amsterdam Light Festival – La edición pasada duró 55 días, de noviembre a enero, y tiñó el agua de los canales de todos los colores del arco iris.

Luminothérapie en Montreal – Entre diciembre y enero se celebra este festival de invierno en el que una instalación artística toma la ciudad canadiense. Este año la convirtió en un parque de juegos (de luz).

Llum BCN en Barcelona – Cuatro días de ‘light art’ para celebrar las fiestas de Santa Eulàlia, patrona de invierno de la ciudad. Suele celebrarse a principios de febrero.

 

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