Es una de las regiones más desconocidas de Italia, pero guarda muchas oportunidades para el viajero con ganas de descubrir. Explórala desde su capital Bari hasta la Península de Salento.

Amor a primera vista fue el que tuvo la actriz Helen Mirren por Apulia. Tanto, que decidió comprarse una casa de veraneo allí. Igual que Meryl Streep tras un flechazo similar. Claro que si de amor hablamos, Justin Timberlake y Jessica Biel están los primeros de la lista: decidieron viajar a esta región del sur de Italia para darse el “sí, quiero”. Sigue al pie de la letra esta ruta de cinco días y sentirás un flechazo parecido por el tacón de la bota italiana

Día 1: Bari
Una vez en el aeropuerto de Bari-Palese, tu primer destino es la ciudad de Bari, la capital de Apulia. Durante la última década, su casco histórico, Bari ‘vecchia’, ha sido restaurado y ha resurgido. Un conjunto de callejuelas que acogen iglesias barrocas, basílicas como la de San Nicolás y la catedral. Entre los puntos de interés, la Piazza Mercantile, la Piazza Ferrarese, la Muraglia, el Castillo Normando Suevo y su paseo marítimo. Es la tercera ciudad del Mezzogiorno (la Italia Meridional), tras Nápoles y Palermo, y una buena carta de presentación de la región. Apulia, en italiano, es Apulia, término derivado de ‘apuglia’ (“falta de lluvia”). Una tierra seca, repleta de olivos, pero bañada por dos mares, el Jónico y el Adriático.

La zona costera de Torre de Sant’Andrea
La zona costera de Torre de Sant’Andrea

Día 2: Polignano a Mare, Monopoli, Alberobello y Grotte di Castellana
Hoy toca recorrer pueblos con encanto, así que lo mejor es alquilar un coche para ir más ligeros. Polignano a Mare es el primer pueblo de la ruta. Una villa de pescadores en la que destacan sus casitas blancas construidas sobre abruptos acantilados blanquecinos. El segundo destino es la ciudad que tiene nombre de juego de mesa, Monopoli. Una población que data del Imperio Romano, por lo que precisamente los restos de la época son una de las mayores atracciones.
La tercera parada del día puede ser Alberobello, una ciudad de cuento. La culpa la tienen los ‘trulli’, edificaciones de origen medieval y uso campesino, declarados Patrimonio de la Humanidad. Son blancas, de forma cilíndrica y su tejado gris tiene una inconfundible forma cónica. Cerca de allí, puedes visitar Las Cuevas de Castellana. Grutas subterráneas de origen calcáreo donde realizar recorridos por sus galerías entre estalactitas y estalagmitas.

Polignano a Mare
Polignano a Mare

Día 3: Ostuni y Brindisi
Dedica el día de hoy a visitar la provincia de Brindisi. La primera parada es Ostuni, la ciudad blanca. El sobrenombre se lo debe a que la mayor parte de sus edificios presentan un aspecto encalado con cierta semejanza a algunos pueblos de la serranía andaluza. Es una ciudad medieval que se levanta sobre una colina y entra en contraste con el verdor de los olivos que la rodean. A través de sus callejuelas puedes llegar a la Piazza della Libertà o joyas románicas como su catedral. Finaliza el día en la ciudad que da nombre a toda la provincia: Brindisi. Localidad de origen prerromano, con vistas al mar Adriático y donde murió el poeta Virgilio.

Ostuni. Foto: Deea / Shutterstock.com
Ostuni. Foto: Deea / Shutterstock.com

Día 4: Lecce, Torre de Sant’Andrea y Gallipoli
‘La Florencia del sur’. Así es como se conoce a Lecce. Toda una joya del barroco construida con piedra leccese, un tipo de material calcáreo fácilmente modelable. Este arte baña sus iglesias y edificios emblemáticos del centro histórico. Como el Palacio del Seminario con su claustro interior, el Palacio Obispal y su Logia y, por supuesto, la Catedral de María Santísima Asunta en la Plaza del Duomo. La huella romana está presente también en su anfiteatro.

Lecce. Foto: Eddy Galeotti / Shutterstock.com
Lecce. Foto: Eddy Galeotti / Shutterstock.com

Vista la ciudad, es hora de dirigirse al mar Adriático. La región de Torre Sant’Andrea es uno de los paisajes representativos de Apulia, muy frecuentada en verano por sus playas de aguas turquesas y acantilados rocosos blancos. Destacan la Baia dei Turchi y la playa de Torre dell’Orso. Otra parada interesante es Gallipoli, una ciudad costera y fortificada con un importante puerto. La ciudad se divide en la zona vieja y la nueva, conectadas por un puente. Cerca de allí se encuentra la Fontana Greca, la más antigua de Italia que, según historiadores, data del siglo III a.C.

Día 5: Tarento
Visita Tarento antes de tomar el vuelo de vuelta. Una ciudad entre dos mares, el Piccolo y el Grande. Y tras su puente, su mayor símbolo: el Castello Aragonese. De planta cuadrada y cuatro torres cilíndricas, debe su nombre a que fue levantado por Fernando I de Aragón. Es una de las ciudades más importantes del sur y su puerto natural ha tenido relevancia comercial desde los primeros colonos espartanos. Antes de volver al aeropuerto de Bari, aprovecha para hacer unas compras de los productos más típicos de Apulia: artesanía y delicatassen como aceite de oliva, vino o su pasta estrella, los ‘orecchietti’, que se moldean a mano. Prepáralos con verdura y requesón a tu vuelta para saborear de nuevo los aromas de esta escondida región italiana.

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