La Patagonia argentina es tierra de vino. Calor de día, frío de noche y agua en abundancia, confirman las bodegas abiertas en los últimos años

vinedo patagonia argentina

Viñedo en la Patagonia argentina

Despertarse en un hotel situado en medio de un viñedo es una hermosa sensación, sea en el lugar del mundo que sea. Pero en la Patagonia argentina, allá casi en el fin del mundo, esta experiencia tiene más valor pues está tan lejos que sólo de pensarlo a mí al menos ya se me ilumina la cara.

No es habitual asociar esta zona del país con el vino. Al pensar en la Patagonia argentina lo normal es que se vengan a la cabeza grandes extensiones de terreno semidesértico, poco poblado. Que le invada a uno la sensación de soledad, de infinito. Y así es esta zona pero, ojo, no todo. Las apariencias engañan. En las últimas décadas, un grupo de empresarios empeñados en buscar alternativas a los tradicionales cultivos de pera y manzana que permitiesen el desarrollo de estos parajes, se lanzaron con una apuesta fuerte y pionera: plantar uvas y producir vinos.

uvas argentina

No, no fue una decisión caprichosa. Detrás de la iniciativa había un estudio de expertos que confirmaba lo que ya algunos sospechaban: la Patagonia central y sur tenía unas condiciones climáticas perfectas para la producción de uva de alta gama. Es tierra fértil, donde el sol luce incansable durante el día, clave para que la uva llegue a la cosecha rica en aromas, en su punto de acidez, ¡dulce!. Pero donde las temperaturas caen por las noches (es la llamada y deseada amplitud térmica). Tierras de poca lluvia pero donde no hay apenas problemas de agua pues los ríos Limay y Neuquén abastecen a todo al territorio. Y donde reina una brisa constante que evita las temidas formaciones hongos en las viñas y que actúa como un pesticida natural. Resumen: había que intentarlo.

En realidad, antecedentes había. En la zona de Río Negro, al sur de la Patagonia, sí había tradición. Cuentan que los primeros colonos europeos que llegaron aquí hace ya más de un siglo ya hacían sus pinitos con el vino.

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Museo La Falda en Río Negro

El caso es que ahora el proyecto ya es una realidad, tanto en Neuquén como en Río Negro. La Patagonia argentina ya presume por ser una región vitivinícola, eso sí, muy jóvenes aún. Por ahora, la producción de vino se reduce sólo al dos por ciento del vino argentino, pero ojo, esto es solo el principio de una historia, que, creo, llegará a tener muchos capítulos y dará mucho que hablar en los próximos años entre los amantes del vino. ¿En qué me baso para hacer esta afirmación? Basta dar un paseo por la Patagonia argentina para comprobar que la cultura del vino ya ha empapado a las gentes del lugar. Los empresarios se lo creen, pero también los lugareños, y el propio ministerio de turismo argentino que no ha dudado a la hora de apoyar la promoción del vino en uno de los lugares más recónditos de la tierra. Hoy en día, las bodegas de la Patagonia ya son producto turístico

bodegas al fin del mundo

Bodegas al fin del mundo

Así que no lo dudes. Si te gusta el vino y Argentina está en tu punto de mira apunta los nombres de estas bodegas:

La primera que recomiendo es la llamada Bodega del Fin del Mundo, situada en San Patricio del Chañar, en Neuquén. Es la más grande de la zona, con una producción que ronda los ¡diez millones de litros anuales!. Y la pionera. Durante la visita puedes ver no sólo como se elabora el vino recorriendo la bodega a través de un sistema de pasarelas sino que también te permiten vendimiar, pero ¡ojo!, antes de animarte dato importante: la época de vendimia en el hemisferio sur no coincide con la nuestra. Arranca a principios de febrero con la recogida de las uvas con las que se elaboran los blancos como las sauvignon blanc, chardonnay o pinot noir) y termina a finales de abril. Justo de las variedades te hablarán en las visitas a las bodegas, donde te explicarán, de manera casi repetitiva, que el tono violaceo del borde de muchos tintos es característico del malbec, la autóctona de la zona.

floerenia peacok

Floerenia – Peacok

También en la bodega NQN (http://www.bodeganqn.com.ar/) ofertan la posibilidad de vendimiar en las 127 hectáreas de viñedos situados en las tierras más australes del mundo. La verdad es que cuando se prueba sorprende comprobar que la tarea de recoger uva no es tan fácil como parece. Primero hay que despejar las hojas que hay ante los racimos, luego cortar con mucho cuidado para que no se estropeen las uvas, pues si se rompen el jugo que se derrama acelera la fermentación y estropea el vino.

copa de vino

Más pequeña y familiar es la bodega Schroeder. Aquí, además de la visita guiada por el complejo formado por viñedos y bodega puedes comer o cenar en el restaurante Saurus, siempre mirando a los viñedos y donde podrás degustar un excelente el bifé de lomo. No olvidemos que la gastronomía es clave para acompañar al vino y de carne, os aseguro que los argentinos saben mucho.

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Fémur de dinosaurio

Pero esta bodega tiene otra peculiaridad. Cuando estaban en obras ¡sorpresa! Hallaron el húmero y las vértebras de un tiranosaurio. Sí, no es extraño. En esta zona, cuentan, habitaron los dinosaurios. La prueba la encontramos a unos 70 kilómetros de Neuquén y donde hay una excavación que especializada en desenterrar los restos de uno de los reptiles más grandes del mundo. Por ahora, se han descubierto ya el 70 por ciento de los huesos fósiles de un futalongkosaurus, un dinosaurio gigante que vivió en la Patagonia ¡hace 90 millones de años!. Llama la atención la cadera, ¡más grande que la mesa del salón de mi casa!

Hablando de historia. Si quieres profundizar algo más sobre las trayectorias del vino en esta alejada zona del mundo, te recomiendo que pases por la bodega La Falda, ya en la vecina Río Negro. Digo bodega pero no es cierto. La Falda hoy día es un museo etnográfico donde muestran como elaboraban vino hace cien años. Conserva las barricas centenarias y los aparejos con los que se trabajaba. Su dueño, Jorge Herzig, sólo elabora seis mil botellas anuales según los viejos métodos y con ellas convida a quienes pasan por su museo bien como visitantes o para participar en alguno de los eventos variados eventos que organiza como catas, conciertos, exposiciones de pintura…

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Asado en la bodega Agrestis

Cerca de la Falda está Agrestis ( http://www.bodegaagrestis.com.ar/ ). Es otra bodega familiar y su producción ronda las 40.000 botellas anuales, entre las que destaca un delicioso blanco, un NG nature elaborado con un corte de Chardonnay 90% y Pinot Noir 10%. Si surge la oportunidad de quedarte allí a comer o a cenar uno de los asados de carne típicos argentinos no lo dudes. Es una experiencia inolvidable, sobre todo si tenemos en cuenta que forman parte del concepto slowfood y apuestan por la tranquilidad y el disfrute intenso como carta de presentación.

uvas cesta patagonia

Vuelvo a los dinosaurios. Cuentan los paleontólogos que hace años, los dinosaurios eran felices en la Patagonia aquí porque la zona era un vergel. Si la plantación de viñas sigue creciendo al ritmo actual quizá en unos siglos el actual desierto vuelva a recuperar el aspecto verde de antaño.

Nani Arenas @naniarenas

Comunicadora, contadora de historias y creadora del blog “la Viajera Empedernida“. Periodista especializada en turismo con más de 16 años de experiencia en medios escritos y audiovisuales.También @travelinspirers

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