No es el destino más puntero de Latinoamérica pero, precisamente por eso, guarda muchos rincones por descubrir. Combinación de su rica historia y de su naturaleza desbordante.

Rodeada de países como Perú, Argentina o Brasil, Bolivia pasa desapercibida en los circuitos más habituales por Sudamérica. Y eso que tiene argumentos para ser protagonista: desde sus ciudades de influjo colonial a sus picos nevados, pasando por los verdes paisajes de la zona amazónica.

Días 1 y 2. La Paz
Puedes comenzar tu ruta en La Paz, sede del gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia. El aeropuerto El Alto es la principal puerta de acceso al país, con múltiples conexiones nacionales e internacionales. En tu primer día en Bolivia no quieras correr. La Paz se encuentra a 3.600 metros de altitud respecto al nivel del mar, por lo que es recomendable adaptarse poco a poco: sin recorrer grandes distancias, ingiriendo pequeñas cantidades de comida, y descansando tras cada ‘esfuerzo’. El segundo día, ya con más energía, podrás descubrir el contraste entre su casco histórico y los edificios modernos. Son numerosas las excursiones desde aquí al lago Titicaca y a la isla de Copacabana.

La Paz. Foto: LP Byelikova Oksana / Shutterstock.com
La Paz. Foto: LP Byelikova Oksana / Shutterstock.com

Día 3. Cordillera Real
A poca distancia de La Paz se encuentra la Cordillera Real de Los Andes. Con cientos de picos por encima de los 5.000 metros de altitud, es el lugar ideal para los amantes del ‘trekking’, la escalada o el esquí. De entre todos los picos, uno de los más populares es Huayna Potosí. Un 6.000 bastante accesible cuya cima está coronada por una pirámide de hielo. Su base está a dos horas de viaje desde La Paz. Y a sólo 50 kilómetros se halla el macizo Condoriri, un grupo de varias montañas de ascensión no complicada. Pero cualquier subida a esas alturas implica determinada aclimatación y cierto nivel técnico.

Día 4. Cochabamba
Tras dormir de nuevo en La Paz, aguarda otra de las ciudades más populares de Bolivia, Cochabamba. A sólo 35 minutos en avión, se encuentra en el centro del país y goza de un clima templado durante buena parte del año, por eso es conocida como ‘la ciudad de la eterna primavera’. Su casco histórico es su principal reclamo, aunque no el único. La cocina es otra de las señas de identidad de la ciudad, considerada capital gastronómica de Bolivia. La mayoría de sus platos típicos provienen de recetas ancestrales elaboradas con papas y diferentes tipos de carne. Para beber, la dulce chicha (elaborada con maíz fermentado).

Cochabamba
Cochabamba

Días 5 y 6. Uyuni
El viaje hasta Uyuni desde Cochabamba puede ser tedioso, así que aprovecha para hacer una parada a medio camino en Oruro. Una vez en Uyuni, te encontrarás con paisajes increíbles. 11.000 kilómetros cuadrados de salar que regala postales únicas al viajero: las del blanco infinito de la sal y las del reflejo del espejo más grande del mundo –provocado por la fina capa de agua que cubre algunas zonas–. Un lugar inhóspito que recorrer en 4×4. Además del inmenso paisaje blanco, también hay lagunas, formaciones volcánicas y áreas pobladas por cactus. Debido a su enorme extensión, puedes organizar tu ‘expedición por el salar’ en dos días. En el equipaje no olvides la cámara de fotos y ropa de abrigo (las noches son muy frías en Uyuni). Tras ver el atardecer del segundo día, es buen momento para poner rumbo a Potosí, a unas tres horas por carretera de Uyuni.

Salar de Uyuni
Salar de Uyuni

Día 7. Potosí
A los pies del Cerro Rico se encuentra la que a mediados del siglo XVII era la ciudad más poblada del mundo. Potosí vivió por entonces su momento de esplendor gracias a la producción de plata (se dice que tal era la cantidad, que se podría haber construido un puente de este metal entre Madrid y la ciudad boliviana). Hoy en día, Potosí puede presumir de una arquitectura y un centro histórico muy bien conservados, lo que le valió la declaración de Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.

Potosí y el Cerro Rico
Potosí y el Cerro Rico

Día 8. Sucre
Por la mañana, pon rumbo a la penúltima parada del viaje, la ciudad de Sucre, capital constitucional de Bolivia. Se encuentra a menos de 200 kilómetros de Potosí. La llamada ‘ciudad blanca’ también está en la lista de la UNESCO como Patrimonio Mundial, y es que conserva un importante legado histórico que se remonta millones de años atrás. Tantos, que conserva algún resto de sus primeros ‘habitantes’, los dinosaurios.

Sucre
Sucre

Días 9 y 10. Santa Cruz de la Sierra
Ni La Paz ni Sucre. La ciudad más poblada de Bolivia es Santa Cruz de la Sierra. Para agilizar esta última etapa del viaje, apuesta por un vuelo entre Sucre y Santa Cruz. Tardarás 40 minutos en lugar de las diez horas que supone completar el recorrido por carretera. Ciudad moderna, es la que mayor crecimiento ha experimentado en los últimos años. Por eso mismo, puede presumir de un mayor contraste entre historia e innovación. Eso sí, los precios son más elevados que en el resto del país. Y una diferencia más, se encuentra a tan solo 400 metros por encima del nivel del mar y cuenta con un clima tropical. Si prefieres una alternativa más verde, desde Santa Cruz se puede hacer alguna excursión a la selva. La superficie amazónica de Bolivia cubre 824.000 kilómetros cuadrados (el 75% de su territorio) y uno de los departamentos que incluye es el de Santa Cruz.

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