En verano es tiempo de playa, pero no te conformes con cualquiera. Elige entre las más exóticas del mundo y encontrarás una experiencia más allá del sol y la sombrilla.

La protagonista indiscutible del verano es la playa. Pero hay playas y playas… Descubre en esta selección las que te dejarán con la boca abierta por su espectacularidad.

Kaihalulu, Maui, Hawái. La playa de arena roja
Destierra los mitos de arenas doradas porque esta pequeña cala de Hawái es de color rojo: ‘Red sand beach’. No es un efecto visual, es una realidad que se debe al resultado de la erosión de las colinas ferrosas que la guardan del gran público manteniéndola casi virgen. Un oasis hawaiano cuyo tinte de hierro se combina con el azul intenso de las aguas y el verde de la vegetación. Llegar a este oasis no es tarea fácil, pero el camino merece la pena. Situada al este de la isla de Maui, deberás atravesar a pie paisajes tan volcánicos y majestuosos como pedregosos y, en ocasiones, resbaladizos. Un guía nativo te facilitará el mejor camino desde Hana. La playa está tan aislada y sus paredes ofrecen un dique natural tan resguardado que algunos bañistas practican nudismo allí.

La playa de arena roja en Kaihalulu.
La playa de arena roja en Kaihalulu.

Kalanggaman Island, Filipinas. Una playa, dos orillas
Recordarás tu época en el colegio cuando tengas que colocar la toalla en fila una detrás de otra porque aquí no hay demasiado sitio para más. Kalanggaman Island es conocida también como el pasillo escondido de Filipinas. Ese es el gran encanto de esta isla: una pequeña y estrecha extensión de arena fina y blanca como la harina, bañada a ambos lados por el mar. Pero no cualquier tipo de mar, son unas aguas tan cristalinas y azules que dudarás si estás en mar abierto o en una piscina. Además de hacer fotos sin parar, puedes practicar buceo, ‘kayaking’ y admirar a los pájaros (‘langgam’, que dan nombre a la isla), delfines, peces y corales, especialmente llamativos por su color blanco puro. Allí no hay hoteles, así que si deseas pasar la noche deberás preguntar sobre la posibilidad de llevar una tienda de campaña y realizar tu propia aventura de supervivencia. Puedes llegar allí en ferry desde Palompon, un municipio de Leyte.

La playa de Kalanggaman Island.
La playa de Kalanggaman Island.

Sarakiniko, Milos, Grecia. Aterrizaje lunar
Como recién bajado del Apolo 12. Así es como te sentirás cuando llegues a la playa de Sarakiniko. Está ubicada en el norte de la isla de Milos, una de las Islas Cícladas de Grecia, y es uno de los paisajes más fotografiados de todo el Egeo por su aspecto lunar. El lugar donde se bañan los turistas y locales es una lengua de mar entre las rocas blancas. Puedes posar tu toalla allí o en la pequeña porción de arena de la que dispone. Cerca de ella, en la misma costa, a seis kilómetros al este, otro paraíso terrenal: Papafragas. Una playa escondida tras altas paredes de roca a la que llegarás traspasando un arco natural.

Playa de Sarakiniko en Milos.
Playa de Sarakiniko en Milos.

Fraser Island, Australia. La más grande del mundo
Su primer nombre aborigen fue K’Gari, que significa paraíso. Se encuentra en la costa de Queensland, a unos 400 kilómetros de Brisbane y forma parte del Parque Nacional Great Sand. Es la isla de arena más grande del mundo, con una longitud de 122 kilómetros. Una de las grandes bazas de Fraser Island es que alberga la mitad de los lagos dunares del mundo. Son reservas de agua dulce que se forman en depresiones de dunas en mitad de la vegetación, algunos de los más solicitados son Lago McKenzie y Wabby. No dudes en explorar la isla y te encontrarás con selva tropical y zonas de baño como las del río Eli Creek, y si tienes suerte hasta dingos, a los que no debes alimentar por precaución. Eso sí, siempre respetando el medio ambiente, una de las grandes luchas del gobierno para conseguir mantener la isla virgen y abierta al público durante muchos años. Puedes acceder hasta ella en barco y moverte libremente en 4×4.

Lago McKenzie.
Lago McKenzie.

Tulum, las playas del Caribe mexicano nunca decepcionan
El exotismo en mayúsculas tiene nombre propio: Tulum. Una antigua ciudad costera amurallada ubicada en Quintana Roo, que no puede faltar en la lista de las playas más exóticas. Aguas cristalinas y arena blanca donde reposan los restos del templo maya que ahora es habitado por iguanas. La imagen es idílica pero gana cuando la ves desde sus aguas caribeñas mientras haces ‘snorkel’ entre tortugas marinas. Desde esa perspectiva la panorámica es mejor que desde la arena. En los cenotes y arrecifes de la riviera habitan medio millar de especies marinas (peces tropicales, delfines, mantarrayas, tiburones ballena, etc.). Se dice que aquí está el mejor arrecife del hemisferio norte, con más de 900 kilómetros de extensión. La visibilidad bajo el agua garantiza que no pierdas detalles.

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