¿Ni al sol ni a la sombra soportas el calor? Deja el bañador en casa y no olvides coger el abrigo porque en estos destinos alternativos te hará mucha falta.

¿Cada verano deseas que llegue septiembre? Entonces es que el calor no va contigo. Si te molesta quitarte los guantes y el gorro para vestir bañador y gafas de sol, tenemos la solución. Escoge un destino cuyo mercurio esté por los suelos y disfruta del placer de taparte por la noche. Haz las maletas y mete calcetines gordos, botas y abrigo porque los vas a necesitar. Por fin querrás que el verano no se termine nunca.

Fiordos noruegos: el verano más fresco de Europa

Los países nórdicos son la mejor opción si estás pensando en escapar del calor. Las temperaturas son más agradables que en invierno, pero no llegan a ser sofocantes. Los fiordos noruegos son ese paraíso en el que hasta en verano puedes esquiar. Por ejemplo, en el Parque Nacional Folgefonna y en su glaciar homónimo, que te brindan vistas a parajes únicos aunque no te montes en tus esquís. Lo mismo que en el glaciar Jostedal (en Sognefjord), donde realizar caminatas por el interior de enormes bloques de hielo.

Senderista descansando en el glaciar, Jostedal (Noruega)
Senderista descansando en el glaciar, Jostedal (Noruega)

Argentina en invierno

Si siempre has querido viajar a Argentina y además no te gusta el calor, la mejor época para hacerlo es ‘nuestro’ verano, que para ellos es pleno invierno. Transcurre de junio a octubre, pero julio y agosto son los meses más fríos. Entre hielo y nieve te moverás en la provincia de Tierra de Fuego, la Argentina más meridional y un buen destino de esquí. Qué mejor lugar para esquiar que en la estación más al norte del planeta: el Cerro Castor. El tren más al sur del planeta te llevará hasta el ‘fin del mundo’, Ushuaia. Acude al mirador y escucha tronar el hielo del glaciar Perito Moreno, en el Parque Nacional de los Glaciares. La gran mole helada es una de las mayores reservas de agua dulce del mundo. Si no quieres un frío tan severo, desplázate al norte del país. Buenos Aires durante estos meses presenta un invierno más suave, con pocas precipitaciones. Conocer la Casa Rosada, el Obelisco o la Plaza del Congreso con una bufanda al cuello también tiene su encanto, y siempre puedes visitar el barrio de La Boca y bailar un tango para entrar en calor.

Mirador del glaciar Perito Moreno, Patagonia argentina.
Mirador del glaciar Perito Moreno, Patagonia argentina.

Edimburgo (con posibilidad de lluvia)

La capital de Escocia te recibe con los brazos abiertos, pero con temperaturas estivales que no suelen superan los 25 grados centígrados. Se dice de Edimburgo que puedes tener las cuatro estaciones en un sólo día. Así que, además de una buena chaqueta, deberás meter en tu equipaje un chubasquero. Julio y agosto son los meses más ‘calurosos’, pero no debe faltarte la manga larga y varias capas de ropa que puedas quitarte o ponerte en función de las necesidades. Es común que un cielo empedrado y niebla sea lo primero que veas por la mañana, pero poco a poco el día mejorará. O no. Precisamente el imprevisible cielo de Edimburgo es el que inspiró a los creadores de los decorados de algunas películas de Hollywood como ‘El Mago de Oz’. La lluvia o el aire no son excusa para no disfrutar de la ciudad y de lugares como su castillo, desde el que todos los días del año se dispara un cañón a la una del mediodía desde mediados del siglo XIX. O la capilla de Santa Margarita, que data de principios del siglo XII y es el edificio más antiguo de la ciudad. Además, durante buena parte del verano tienen lugar las celebraciones más importantes del año. Del 15 al 24 de julio se organiza el Festival de Jazz, que cuenta con uno de los desfiles más famosos del país. En agosto (del 5 al 29), llega el turno del Festival de Edimburgo, con eventos y actuaciones al aire libre que convierten la ciudad en un escenario de arte constante.

Actuaciones durante el Festival de Edimburgo. Skully / Shutterstock.com
Actuaciones durante el Festival de Edimburgo. Skully / Shutterstock.com

En España también hay frío estival

Es uno de los países ‘top’ para el veraneo en Europa. Sin embargo, España también tiene su frío veraniego. Lo encontrarás con facilidad en la costa del Cantábrico. Comunidades como Galicia, Asturias y el País Vasco pueden gozar de una media de 25 grados por el día, mientras que por la noche las temperaturas pueden llegar a descender diez grados con vientos que son más frecuentes que en el Mediterráneo. No solo en la costa, por lo general el frío durante las noches se nota en la mitad norte del país. En Castilla y León no existe una fiesta patronal hasta la madrugada a la que no se acuda con cazadora. Lo que a priori puede parecer una desventaja garantiza un excelente descanso nocturno.

Lago Ercina, Asturias.
Lago Ercina, Asturias.

El suave verano de Alaska

A contrario de lo que muchos pudieran creer, Alaska sí tiene verano. Incluso algunas zonas de este estado norteamericano alcanzan los 30 grados. Aunque la mayor parte de Alaska es de clima ártico y continental, la costa es oceánica. Durante los meses de julio y agosto no sufrirás temperaturas de varias decenas de grados bajo cero, sino un frío más suave. La época ideal para hacer un crucero entre icebergs en Glacier Bay National Park.

Crucero en el Glacier Bay National Park, Alaska. JayL / Shutterstock.com
Crucero en el Glacier Bay National Park, Alaska.
JayL / Shutterstock.com

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