Llega el segundo solsticio del año y con él, los festivales por todo el mundo para celebrarlo y pedir que la primavera no tarde mucho en regresar

Aunque el mercurio lleve semanas cayendo en picado, el invierno no se establece hasta que no lo dicta su solsticio, que tiene lugar el 21 de diciembre, y es el segundo del año tras el del verano. Es el día que marca la noche más larga para el hemisferio norte, y la más corta para el sur. A partir de entonces, los días van mermándose hasta llegar el de verano, con la noche más corta. Este solsticio da la bienvenida a la estación de las nieves, la más fría, pero también a un buen número de festivales por todo el mundo.

Cuando los rayos se alinean con las rocas milenarias. Stonehenge, Reino Unido.

Aún no se sabe seguro cuál era su finalidad ni si llevan en pie cuatro o cinco milenios, pero este monumento megalítico es centro de rituales con cada solsticio. El invierno en Stonehenge no es solo una estación, es un momento mágico de celebración celta. Situado en Amesbury, Salisbury en Reino Unido, celebra esta fecha con un gran festival. Hasta allí se desplazan amantes de las leyendas celtas y de la astronomía. Cuando el sol sale, los rayos se alinean con el altar central y la piedra de los sacrificios. Un momento mágico del que toman parte turistas, vecinos locales y tribus legendarias como ‘New Age neo-druidas’, neopaganos y ‘wiccanos’. Reserva esta fecha en el calendario porque además de ver el solsticio puedes realizar un tour guiado por la ciudad medieval de Salisbury, con una de las mejores catedrales de Gran Bretaña.

Festival del Solsticio de invierno en Stonehenge. 000 Words / Shutterstock.com
Festival del Solsticio de invierno en Stonehenge. 000 Words / Shutterstock.com

El festival de la lotería.  Newgrange, Irlanda.

Imagina que tuvieras que jugar a la lotería para poder disfrutar del solsticio de invierno. Es lo que ocurre en el monumento milenario Newgrange, en Irlanda. Solo unos pocos afortunados, de los miles que concurren cada año, logran ver desde el interior este momento mágico. Newgrange es un imponente túmulo funerario, una tumba de pasadizo, de planta redonda con piedras con dibujos en espiral y hierba en su superficie. Un lugar de enterramientos construido para celebrar esta fiesta porque su interior solamente se ilumina este día.

Túmulo de Newgrange, Irlanda.
Túmulo de Newgrange, Irlanda.

Cuenta ya 5.000 solsticios, los mismos años que lleva en pie, más edad que Stonehenge y que las Pirámides de Egipto y por tanto una de las construcciones más longevas del mundo. Un momento de sincronización perfecta en el que los rayos de sol entran de lleno y colman la cámara de luz. Lo mismo que en el monumento Maeshowe en Escocia y el círculo de Goseck, en Alemania, de 7.000 años de antigüedad y con dos puertas orientadas al solsticio. Quienes no viajen a Newgrange durante esta fecha pueden ver una reproducción con una luz naranja. Pero no es lo mismo. Así que prueba suerte en su página web y quizás seas uno de los elegidos.

Turistas entrando al túmulo de Newgrange. LMspencer/ Shutterstock.com
Turistas entrando al túmulo de Newgrange.
LMspencer/ Shutterstock.com

Llamaradas en Tulum, México

Los mayas, igual que los celtas, construían sus ciudades desde un punto de vista cosmológico y de previsiones astrológicas y leyendas. Una visión nada equivocada ya que, mirando los astros a través de sus edificios y las sombras que proyectaban, podían saber en qué época del año estaban. Estos fenómenos arqueoastronómicos de proyección de sol eran una parte importantísima de las celebraciones en la cultura maya. Es el caso de Tulum, la antigua ciudad amurallada a los pies de una playa en Quintana Roo. Uno de los edificios tiene un orificio superior que produce un efecto de llamarada cuando el sol del solsticio se alinea.

Una de las edificaciones en Tulum, México.
Una de las edificaciones en Tulum, México.

Comiendo bolas chinas de colores. Dōngzhì Festival, China.

Si el Año Nuevo es la fiesta más importante en China, el solsticio de invierno es la siguiente en la lista de ‘top’. El Dōngzhì Festival es el momento más optimista del calendario. Coincide con el decimoprimer mes lunar y su origen está arraigado en el concepto del ‘yin’ y el ‘yang’, que representa el equilibrio y la armonía en la vida. Al ser el día más corto del año, se cree que la oscuridad y frío del ‘yin’ son más fuertes, pero también se tiene en cuenta el momento de cambio que da paso a la luz y al calor del ‘yang’. Dejando los misticismos a un lado, qué mejor manera de celebrar la llegada del cambio que comiendo.

Sopa dulce de bolas de arroz de colores del Dōngzhì Festival de China.
Sopa dulce de bolas de arroz de colores del Dōngzhì Festival de China.

En Hong Kong, el día del festival, mucha gente sale pronto de los trabajos para compartir en casa una comida familiar. El menú suele incluir ‘tangyuan’ , sopa dulce con bolas de colores de arroz viscoso, y los ‘dumplings’ (sobre todo en el norte), empanadillas rellenas de carne y verduras que se cuecen al vapor. También es celebrado por taiwaneses, coreanos y japoneses. Es lugar sagrado de celebración del solsticio de invierno el Templo del Cielo en Beijing, donde acudían para venerar al cielo y pedir por las cosechas; hoy en día se hacen representaciones. En general, fiestas de todos los colores y para todos los gustos que consigan que la espera del verano tenga, al menos, más alicientes.

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