Desde la Cueva de Altamira hasta El Capricho de Gaudí en Comillas; a la ‘Tierruca’ no le falta detalle. Echa un vistazo en un fin de semana: te aseguramos que regresarás. 

Bañada por el Cantábrico, con abruptos acantilados y playas paradisíacas como Langre o Somo; montañas tan altas como los Picos de Europa y Fuente Dé; localidades imprescindibles como Suances, Laredo, Santillana del Mar y Comillas; una villa señorial por capital y la ‘capilla sixtina’ del arte rupestre, Cantabria tiene tanto que mostrar que un fin de semana te sabrá a poco. ¿Comenzamos la ruta?

Día 1: Laredo, Santoña, Comillas y Suances

Apasionada y señorial, la costa es la puerta de entrada a esta comunidad convertida en un balcón al Cantábrico. Laredo, uno de sus principales enclaves turísticos, es la primera parada. De su puerto salió Juana de Castilla, ‘la loca’, en dirección a Flandes para casarse con Felipe ‘el hermoso’. Muelle al que regresó medio siglo después su hijo, el emperador Carlos I de España, para retirarse al cacereño Monasterio de Yuste, evento que se conmemora con una fiesta en Laredo cada verano. La de Salvé es su playa más turística y su casco histórico de origen medieval es el conjunto histórico de la Puebla Vieja y el Arrabal.

Palacio de Sobrellano en Comillas, Cantabria.
Palacio de Sobrellano en Comillas, Cantabria.

Las anchoas son uno de los productos típicos de Cantabria, y el presidente Miguel Ángel Revilla, el mejor embajador de ellas. Las mejores son las de Santoña, siguiente parada en el camino. Por mar casi se toca con Laredo, así que lo mejor es que tomes un barco y hagas una excursión para conocer ambas desde la bahía. Una vez en Santoña descubrirás una antigua villa marinera de defensa costera con tres fuertes, como el San Carlos; dos faros históricos, y monumentos como la Virgen del Puerto. Después de comer un rico cocido montañés será difícil sucumbir a una siesta, pero la tarde se avecina ajetreada.

Antoni Gaudí se puso caprichoso en Comillas, la villa más turística de todas, y siguiente en la ruta. Su mayor punto de interés es ese, El Capricho, obra del arquitecto modernista. Su nombre oficial es Villa Quijano y actualmente alberga un museo. No te pierdas uno de sus balcones forjados con forma de asiento. No es el único edificio modernista de Comillas, el Palacio de Sobrellano y su capilla-panteón son joyas neogóticas que también debes conocer, al igual que el resto de su patrimonio arquitectónico como la Casa del Duque, escenario de películas de terror gótico como ‘La herencia Valdemar’ y ‘Sexykiller’.

El Capricho de Gaudí en Comillas, Cantabria. KarSol / Shutterstock.com
El Capricho de Gaudí en Comillas, Cantabria.
KarSol / Shutterstock.com

El resto del día descubre Suances, con playas como La Concha y Los Locos, llamada así porque cerca había un psiquiátrico, aunque otras versiones sostienen que era por los arriesgados que saltaban al mar desde sus altos acantilados. Tienes una buena vista de ambas desde el mirador del Castillo de Ceruti. Disfruta de la noche en este tradicional pueblo marinero y recuerda hacer acopio de sobaos pasiegos.

Acantilados al borde del Cantábrico.
Acantilados al borde del Cantábrico.

Día 2: Cueva de Altamira, Santillana del Mar y Santander

¿Sabías que fue una niña quien descubrió la Cueva de Altamira y sus pinturas rupestres? María, de diez años, se adentró en el agujero excavado en la roca en 1868, una entrada hallada por el humilde tejero Modesto Cubillas al intentar liberar a su perro. María arrastró hasta allí a su padre, Marcelino Sanz de Sautuola, rico propietario local y aficionado a la paleontología, al grito de: “¡Mira papá, bueyes!”.

Él la estudió y dio a conocer. También había ciervos, caballos y manos en estas pinturas rupestres trascendentales de la Prehistoria. Puedes ver la reconstrucción del descubrimiento en la película de Antonio Banderas ‘Altamira’ y, por supuesto, visitar su museo y la réplica de la cueva, mientras que la original tiene un estricto protocolo de acceso por cuestiones de conservación. Altamira está en Santillana del Mar, próximo destino. La villa “ni es santa, ni llana, ni tiene mar”, pero a cambio es por méritos propios el pueblo cántabro con más encanto, con calles empedradas y balcones floreados. Y para superar el mal trago de su Museo de la Inquisición, lo mejor es degustar una riquísima quesada, postre típico cántabro.

Santillana del Mar, Cantabria.
Santillana del Mar, Cantabria.

No te entretengas mucho porque Santander te espera. Comienza por su catedral, la Plaza Porticada, la calle comercial Calvo Sotelo y el edificio del Banco de Santander. Luego dirígete hasta el Palacete del Embarcadero y recorre su puerto, por el Palacio de Festivales de Cantabria y el Museo Marítimo del Cantábrico. Continúa por la extensa Avenida de la Reina Victoria bordeando la costa hasta la playa del Sardinero. Encontrarás joyas como el Gran Casino de Santander y el ineludible Palacio de la Magdalena, al borde de un acantilado frente a la isla de Mouro, fue residencia de verano del rey Alfonso XIII y escenario del rodaje de la serie española ‘Gran Hotel’, protagonizada por Amaia Salamanca y Yon González.

Palacio de la Magdalena, Santander. joan_bautista / Shutterstock.com
Palacio de la Magdalena, Santander.
joan_bautista / Shutterstock.com

Y con un día extra…

Si tu fin de semana se convierte en un puente y tienes un día más, empápate de su naturaleza. No te pierdas un viajecito en el teleférico de Fuente Dé, en la comarca de Liébana, y una visita al Parque de la Naturaleza de Cabárceno, un safari sin ir a África.

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