Huacachina está situado a 5 kilómetros de la maravillosa ciudad de Ica y se halla rodeado de gigantescas dunas de arena dorada, palmeras y eucaliptos.

desierto de Perú

Si piensas viajar a Perú, quizá lo primero que pase por tu mente es Machu Picchu. Visitar una de las siete maravillas del mundo moderno es algo casi obligado, aunque si eres de los que buscan experiencias algo más extravagantes, te proponemos un viaje a Huacachina, un oasis natural en medio del desierto costero de Perú. En el centro, como de la nada y desafiando a la propia naturaleza, surge la laguna, de color verde esmeralda.

A día de hoy se conoce como el Oasis de América y aunque su existencia se debe al afloramiento de corrientes subterráneas, la leyenda de su origen resulta mucho más romántica. Cuenta que una princesa incaica de ojos verdes y melodiosa voz llamada Huacca China, se enamoró de un joven guerrero que murió. Tras enterarse de la triste noticia, la desolada princesa acudió al lugar donde había conocido a su amado. Mientras lloraba, a través de su espejo de mano descubrió a un joven que la observaba, completamente prendado de su belleza. Cuando éste intentó acercarse, la joven salió corriendo. En su huida, sus ropas se rasgaron formando los arenales y las dunas y el espejo que sostenía en la mano cayó rompiéndose en pedazos y formando la laguna. La princesa se convirtió en sirena y en las noches de luna llena se la puede escuchar cantando una canción.

actividades en el desierto de Perú

Si no tienes paciencia para quedarte sentado a escuchar el canto de la sirena, no te preocupes, en Huaca China dispones de actividades que dispararán tu adrenalina. La más recomendada es un tour por el desierto que podrás contratar allí mismo e incluye un paseo en buggie a gran velocidad por sus pronunciadas pendientes que llegan a alcanzar los 250 metros de altura y la práctica de sandboarding, un deporte extremo que consiste en el descenso de dunas con tablas parecidas a las de snowboarding.  Debido a su gran popularidad entre aficionados a este deporte, las dunas de Huaca China cuentan con nombres propios: La Catedral, Santiaguillo, Orovilca, Norte Orovilva y Saraja.
Pero no te preocupes si eres un novato en esto del sandboarding. Olvídate de los complejos y haz como la mayoría de los turistas. Prueba a descender las dunas a toda velocidad tumbado sobre tu tabla. Los tours tienen una duración de dos horas y un precio aproximado de 22$ (unos 16€).

Y si un desierto con agua no te parece suficiente, puedes decantarte por los buenos vinos. A tan solo diez minutos de Huaca China nos encontramos la ciudad de Ica, famosa por su producción vinícola. En un recorrido por sus bodegas, tanto industriales como familiares, descubrirás también la historia y fabricación del pisco, un aguardiente de uvas y la bebida más típica y reconocida de Perú, que se produce en el país desde el siglo XVI. Todos los años, en marzo, la ciudad celebra el Festival Internacional de la Vendimia donde los turistas son bienvenidos a catar los vinos locales y a participar en la tradicional pisada de la uva.

A una hora de distancia de Ica, se encuentra un grupo de islas conocidas como Islas Ballestas con una fauna tan exótica como el propio lugar. No te pierdas una visita a las colonias de pingüinos de Humboldt, que se encuentran en peligro de extinción y agudiza bien el oído para escuchar el aullido de los lobos marinos.

En cuanto al alojamiento, este pequeño oasis cuenta con 12 hoteles. Una de las opciones más recomendables es el hotel Mossone, una mansión colonial restaurada y uno de los supervivientes de la época dorada de Huacachina. Desde 76€ por noche podrás disfrutar de una habitación doble con vistas a la laguna.
Y por muy refrescante que sea un oasis en pleno desierto, recuerda que la mejor época para viajar a Huacachina es desde finales de mayo hasta agosto.

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