Construidos por y para el hombre, así son los miradores a los que nos subimos en este viaje con una selección de los más espectaculares.

Five Fingers (Austria) – El mundo en la palma de tu mano

Cinco dedos tiene este imponente mirador situado en los Alpes austriacos, en la localidad de Salzkammergut, y cualquiera de ellos corta la respiración. 2108 metros nos separan del suelo. Una vez en él, te lo tenemos que preguntar: ¿en qué dedo quieres colocarte primero? ¿Quizás en el que tiene un suelo de cristal? Porque entonces vamos a retarte a que mires hacia abajo. Si prefieres empezar por algo más suave, el primer dedo tiene un marco de metal para hacerse fotos, y el tercero es un trampolín que simboliza la libertad. ¿Te has dejado las gafas en el hotel? Entonces corre hasta el quinto dedo, tiene un microscopio para disfrutar de las vistas sin perder detalle.

Skywalk del Gran Cañón del Colorado (EE.UU) – Lo que pasa en el cielo de Las Vegas…

… se comparte con todo el mundo, sobre todo si es un paseo por un sitio como este. Si además de la experiencia también quieres compartir fotografías, tendrás que apoquinar algo de dinero y pagar por las oficiales, ya que tu cámara de fotos no es bien recibida en esta pasarela. Su forma de herradura no puede ser casualidad: ¿qué mejor suerte puede haber que pasear a 1200 metros del suelo por una estructura de acero y con lunas de cristal que dan la sensación de estar flotando en el aire? Y para los temerosos, unas cifras tranquilizadoras: el grosor del cristal es de 10 centímetros, y la estructura es capaz de soportar vientos de 160 kilómetros por hora y 70 toneladas de peso. Incluso podría resistir terremotos de grado 8, pero mejor no comprobarlo en primera persona.

Skywalk del Gran Cañón del Colorado
Skywalk del Gran Cañón del Colorado

Stegastein (Noruega) – El mirador que te dejará helado

Y así estarás en consonancia con el paisaje de los fiordos noruegos que está bajo tus pies. Las dimensiones de este mirador de Aurland dejan claro que quiere, y mucho, ser protagonista del paisaje: 30 metros de largo por cuatro de ancho. Una de sus peculiaridades es el material, construido con madera maciza de pino. Los dos autores de esta maravilla artificial tenían una intención primordial cuando lo construyeron: que el paisaje y la vegetación no se alterasen. De este modo, los grandes pinos del lugar permanecieron intactos, entrando así en consonancia con un mirador que interacciona con la naturaleza sobre la que se encuentra. Aunque probablemente no puedas pensar en estos aspectos técnicos cuando te encuentres caminando a 640 metros sobre el nivel del mar en Noruega.

Stegastein
Stegastein

Langkawi Sky Bridge (Malasia) – No todos se atreven a colgar sobre el abismo

Es lo único artificial en varios kilómetros a la redonda, pero el Sky Bridge no desentona en medio del paisaje verdísimo de la montaña de Machincang, en la isla de Langkawi. No creas que las emociones fuertes empezarán una vez pises este puente, llegar hasta él ya es toda una aventura gracias al teleférico que te llevará hasta este lugar colgante que se mantiene, curvo, entre dos montañas. Su pilar central supuso un verdadero reto para los ingenieros que lo diseñaron, ya que al ser basculante hubo que tener muy en cuenta el viento y las condiciones climáticas del entorno. Pasear por sus 125 metros de largo a más de 700 metros sobre el nivel del mar es una experiencia irrepetible: al ser un puente curvo, la perspectiva del paisaje va cambiando. Nunca darás dos pasos iguales.

Langkawi Sky Bridge
Langkawi Sky Bridge

Skydeck de Willis Tower (EEUU) – Chicago alto y claro

Más de un millón de personas se atreven cada año a pulsar el botón 103 en el ascensor del rascacielos Willis Tower (antes conocido como ‘Sears Tower’) y asomarse a un balcón de vidrio desde el que Chicago se ve bien pequeñito. Así que si tanta gente lo hace, tú no puedes ser menos. ‘The Ledge’, que es como se llama el conjunto de los balcones que sobresalen del edificio, está situado a más de 400 metros de altura y se vuelve todavía un reto mayor en los días de fuerte viento, porque aquí, según dicen sus osados visitantes, se nota el balanceo del edificio. Así que mira la predicción del tiempo antes de pagar tu entrada, porque además los días con niebla la visibilidad se reduce, pero cuando está despejado, incluso resulta imposible ver el final del famoso lago Michigan.

Skydeck de Willis Tower
Skydeck de Willis Tower

ArcelorMittal Orbit (Reino Unido) – Un mirador olímpico

Se construyó para los Juegos Olímpicos de Londres de 2012. Lo que parece un conjunto de espaguetis rojos formando una escalera de caracol es en realidad la obra de arte más grande de Reino Unido, que compite en vistas con el mismísimo London Eye y que no está exenta de polémica: el alcalde de Londres fue muy criticado por asumir un proyecto tan costoso en un momento de crisis económica, aunque lo cierto es que contemplar Londres a más de 114 metros de altura no tiene precio para muchos de los visitantes que se han animado a subir los 455 escalones que hay hasta las dos plataformas panorámicas.

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