De Belfast a la Calzada del Gigante, los escenarios del condado de Antrim son de película: descubre la magia que esconde el norte de Irlanda.

Calzada del Gigante
Calzada del Gigante / Foto: SurangaSL – Shutterstock.com

Costa, geología, aventuras y paisajes de ensueño. Resulta increíble la manera en la que este lugar del norte de Irlanda es capaz de conjugarlos, creando como resultado estampas que desbordan nuestras ganas de coger el primer avión y salir a su encuentro. El azul de su costa se entremezcla con el verde de sus montañas, y el marrón de sus formaciones rocosas nos recuerda que estamos en un lugar plagado de historia. Te damos el argumento definitivo con el que plantar cara a todos los que dicen que Irlanda es un país gris: el condado de Antrim.

Su corazón lo encontramos en la ciudad de Belfast, la capital de Irlanda del Norte, y lo cierto es que late fuerte y hará latir el tuyo, sobre todo cuando te acerques hasta el Titanic Belfast, el mayor centro de visitantes dedicado a este transatlántico, que por cierto fue construido en esta ciudad. Situado en el barrio que lleva su mismo nombre, su fachada con forma de cuatro proas de la misma altura que el barco original sobrecoge, pero no tanto como un paseo por su interior, donde el visitante puede revivir la tragedia que tuvo lugar en su interior hace ya más de cien años.

Centro de visitantes Titanic Belfast
Centro de visitantes Titanic en Belfast / Foto: hecke61- Shutterstock.com

Pero no sólo del pasado vive Belfast, de hecho es una ciudad que mira al futuro con una personalidad y un toque de lo más ‘cool’. Y para muestra un botón o en este caso unos premios, porque en el año 2011 acogió los MTV Europe Music Awards donde arrasó la controvertida cantante Lady Gaga. Además, cada vez más proliferan aquí los hoteles de diseño, los centros comerciales y las galerías de arte, y lucen brillantes sus elegantes taxis negros, en los que puedes subirte para recorrer la idiosincrasia de esta ciudad.

Y si Belfast es el corazón del condado de Antrim, la Calzada del Gigante son sus pulmones y además oxigenarán los tuyos. Es a la actividad volcánica de hace 60 millones de años a quien tenemos que agradecer este conjunto de unas 40.000 columnas de basalto que se agolpan en el paisaje sin que haya dos iguales, aunque si preguntas a cualquier lugareño en algún pub te contará, y no tiene la culpa la cerveza sino la leyenda, que fue un gigante guerrero quien las construyó para llegar hasta Escocia, donde le esperaban sus enemigos. Verdad o no, la realidad es que este lugar, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es el tramo más fascinante de toda la Causeway Coast Way, 52 kilómetros de senda costera al borde de los acantilados entre Ballycastle y Porstewart. De aquí no te puedes perder la bahía White Park, y no sólo por su inmensa playa y el puerto de Ballintoy, sino porque es precisamente donde te está esperando el Carrick-a-Rede. Así que respira hondo, ya que para continuar con tu ruta deberás cruzar por un puente de cuerda de 20 metros de largo y uno de ancho que te hará sentir el rey del mar que tienes bajo tus pies. Este puente fue construido por los pescadores, que querían compronar la fortaleza de sus redes de pesca de salmón. No te preocupes, esa fue la primera versión del puente. El que se puede atravesar hoy día es una versión moderna capaz de aguantar más de 10 toneladas.

A unos kilómetros de la Calzada del Gigante se encuentran las ruinas del castillo de Dunluce, ubicado sobre el acantilado y declarado Patrimonio Nacional de Irlanda del Norte. Este castillo, construido entre los siglos XIV y XVII perteneció al clan escocés de los McDonnells, también llamados “Señores de las Islas”. Un escenario perfecto para las historias medievales, que sirvió de inspiración a C.S. Lewis para escribir ‘Las Crónicas de Narnia’.

Ruinas del castillo Dunluce
Ruinas del castillo Dunluce

Será un verdadero esfuerzo, pero no creas que te vamos a tener caminando durante todo el viaje. Para visitar los nueve glaciares del condado (llamados ‘glens’) te sugerimos que cojas un coche y pises el acelerador por las carreteras panorámicas que los recorren y que reconocerás porque llevan la señalización de ‘Scenic Route’. Ellos son la meta, pero durante el camino, cataratas, acantilados, playas, pueblos y castillos (como el de Carrickfergus) amenizarán la travesía.

Por último, no te pierdas el lago más largo de Irlanda: Lough Neagh. Se encuentra muy cerca de Belfast y está rodeado por un parque que recibe cada año multitud de turistas. En el verano se pueden disfrutar de conciertos y otros eventos alrededor del lago, que llenan de vida el lugar. En la zona se puede practicar la pesca y realizar otro tipo de actividades como los paseos en barco.

En definitiva, una región única en la que pararse a disfrutar de la gran variedad de paisajes y actividades que se pueden realizar en la naturaleza. Un destino que se adaptará a tus inquietudes y te hará desconectar del día a día.

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