Fue el hogar de Dalí y la inspiración de canciones como ‘Mediterráneo’ de Serrat. En este paraíso gerundense cada pueblo compite en encanto con el anterior.

La Costa Brava fue así bautizada por los marineros debido a lo abrupto de su litoral, muy similar al de la isla de Mallorca. Una ruta en coche te permitirá descubrir, durante una semana, y a tu aire, pueblos con una gracia particular. Y si prefieres hacer pierna, el Camino de Ronda bordea por tramos toda la costa, conectando pueblos con unas vistas increíbles. Comienza tu ruta de norte a sur, cerca de la frontera con Francia, en Cadaqués, para acabar en Tossa de Mar. Si viajas desde lejos puedes volar hasta el Aeropuerto de Girona-Costa Brava, en Vilobí d’Onyar, y allí alquilar un coche.

Día 1: Cadaqués

Todo el pueblo de Cadaqués cabe en su cala marinera. Desde la arena obtienes una visión completa de la localidad. Casitas blancas entre las que destaca la Iglesia de Santa María, del siglo XVII, con un curioso campanario octogonal. En su interior se celebra el Festival Internacional de Música de Cadaqués, que este año (del 30 de julio al 15 de agosto) cuenta con artistas como Luis Eduardo Aute, Estrella Morente y Eric Burdon & The Animals. Alrededor del templo brotan varias callejuelas estrechas y blancas. Subiendo una de ellas encontrarás la Casa Museo de Salvador Dalí, el mayor punto de interés de Cadaqués (es necesario pedir hora para visitarlo). Está en la bahía de Portlligat y es donde el pintor y su mujer Gala vivían y trabajaban. Si te apasiona el universo Dalí, toma nota del Triángulo Daliniano, que lo completan el Teatro-Museo Dalí en Figueres (ciudad natal del artista, a 40 kilómetros) y la Casa-Museo Castillo Gala Dalí de Púbol, donde está enterrada su musa.

Casa-Museo de Salvador Dalí.
Casa-Museo de Salvador Dalí.

Día 2: Empuriabrava-Pals

Despierta temprano y sigue tu ruta hasta Empuriabrava, en el Golfo de Rosas, a unos 40 kilómetros de distancia. Es conocida como la La Venecia catalana porque su red urbana es un conjunto de canales: la marina residencial más grande de Europa con más de 20 kilómetros navegables. Deja a un lado la costa, y en 45 minutos llegarás a Pals, un recinto amurallado de casas nobles y calles empedradas. Perfecto para ir de compras si te interesa la artesanía y la cerámica típica de la zona, y para comer un buen arroz en el restaurante Ca la Teresa. En contraposición con su histórico castillo, se organiza el festival White Summer. La Masía Mas Gelabert de Pals se llena de ‘pop-up stores’, ‘food-trucks’ y artistas, con actividades para todas las edades (de 18:00 a 1:00 horas). La de este año es la quinta edición y viene cargada de novedades como la ampliación de una semana más en su calendario (del 30 de julio al 20 de agosto), la nueva zona infantil con animadores y guardería gratuita, y sesiones de yoga y risoterapia en ‘Experience’. La entrada cuesta 5 euros, y si llegas a bici o a caballo puedes disfrutar de un descuento 2×1. Esa noche descansa a sólo siete kilómetros, en Begur.

Festival White Summer.
Festival White Summer.

Día 3: Begur

Prepara el bañador y abre bien los ojos porque el efecto que producen las calas de Begur es precisamente el de dejar boquiabierto a quien las visita: Sa Riera, Aiguafreda, Sa Tuna, Playa Fonda, Fornells, Aiguablava… Dedica el día a disfrutar de estos mágicos enclaves costeros.

Sa Tuna, Begur.
Sa Tuna, Begur.

Día 4: Palafrugell, Tamariu y Llafranch

Comienza el día emprendiendo camino a Palafrugell, a solo ocho kilómetros de Begur. Allí puedes realizar visitas tan curiosas como el Museo del Corcho o el Poblado íbero de San Sebastián de la Guarda, un yacimiento datado entre los siglos V y I a. C. El faro está en lo alto de la montaña de Sant Sebastià y separa Tamariu de Llafranch, las localidades que te recomendamos explorar por la tarde.

Día 5: Calella de Palafrugell

Es posible que amanecer en Calella de Palafrugell te inspire tanto como a Joan Manuel Serrat cuando escribió su éxito ‘Mediterráneo’. Un pueblo que te recordará su esencia pesquera cuando poses tu toalla entre barca y barca. En verano, además de comer erizos de mar y tomar ‘ron cremat’, puedes asistir a la cantada de habaneras, un sonido que inunda todo su paseo marítimo. Los Jardines de Cap Roig son de visita obligada, así como su festival que hasta el 17 de agosto recibe a Alejandro Sanz, Malú, Amaral o Sergio Dalma, entre otros. A treinta minutos de Calella merece la pena una corta visita a Monells. Allí se rodó la película ‘Ocho apellidos catalanes’.

Camino de Ronda a su paso por Begur.
Camino de Ronda a su paso por Begur.

Día 6 y 7: Tossa de Mar

Los dos últimos días de tu ruta dedícalos a Tossa de Mar, la verdadera postal de la Costa Brava. Las murallas que encierran su casco histórico son una de las imágenes más reconocibles del Mediterráneo. Además, su costa está salpicada de pequeñas calas donde terminar tus vacaciones dorándote al sol.

Vistas desde la fortaleza de Tossa de Mar.
Vistas desde la fortaleza de Tossa de Mar.

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