Los trajes de gitana, el vino fino, la manzanilla, el pescaíto, la música y la luz vuelven a inundar las calles de la capital andaluza.

Paseos a caballos

 

Sevilla vibra un año más con su internacional Feria de Abril, un acontecimiento único que comienza este año en mayo, el 6, y que hasta el 11 de mayo lleva la alegría a todos los rincones de una ciudad que acoge a miles de turistas con ganas de pasarlo bien. La celebración de la noche del “Pescaíto”y de “El Alumbrao”, al día siguiente, dan el pistoletazo de salida a unas fiestas en las que Sevilla entera caerá rendida ante esta imponente mezcla de ambiente festivo y tradición que inaugura la primavera hispalense.

La Feria de Abril se erige desde hace décadas como la fiesta andaluza por excelencia, como el emblemático escenario en el que sus habitantes se divierten exultantes con sus convecinos y allegados mientras que los visitantes curiosos se dejan deleitar con la música, los bailes o la gastronomía de la tierra que inundan las coloridas casetas desplegadas a la largo y ancho de la ciudad.

Flamencos Feria de abril

La portada de acceso a la Feria es la protagonista de un momento muy emocionante, el alumbrado, que consiste en el encendido de las bombillas repartidas por todo el recinto, situado en el barrio de los Remedios. El portón, de 43 metros de altura y 250.000 kilos de peso, reúne casi 20.000 bombillas de bajo consumo y esta edición rinde homenaje a los quioscos de agua que se erigieron en la ciudad a finales del siglo pasado.

 

El espacio que acoge la Feria cuenta con 1.200.000 metros cuadrados entre el Real, la zona de atracciones y las áreas de servicios y aparcamientos. Un total de 1.040 casetas ocupan las quince calles del recinto, todas ellas con nombres de prestigiosos toreros.

 

Los paseos de caballos y las corridas de toros protagonizan las mañanas de unos días en los que los bailes de sevillanas y el flamenco son los reyes de la noche. Como bien es sabido, no obstante, muchas de las casetas pertenecen a peñas locales por lo que ir de la mano de algún sevillano a veces se convierte en requisito imprescindible para disfrutar de la feria en todo su esplendor.

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