Viajar a un lugar solamente para admirar su cielo estrellado parece un motivo tan legítimo como cualquier otro. Por eso queremos invitarte al desierto rocoso de Agafay, situado a unos 45 kilómetros de Marruecos, un paisaje de tonos ocres y dorados que parece no terminar nunca. Allí y con vistas al Atlas marroquí se alza el campamento Scarabeo, compuesto por tiendas nómadas que pueden montarse y desmontarse en función de la ocasión y que cuenta con todo tipo de comodidades. Por ejemplo, ¿quieres celebrar aquí tu boda y vienen contigo un montón de invitados? No hay problema, el campamento es totalmente flexible y puedes adaptarlo según tus preferencias.

Si llegas de noche lo reconocerás por el parpadeo de las linternas. Sigue hasta ellas y descubrirás un surtido de habitaciones privadas en tiendas de nómada realizadas en algodón blanco con camas confortables, una estancia tradicional marroquí, con cojines étnicos cubriendo el suelo, y un escritorio de madera que invita a sentarse en él y escribir tus reflexiones en un papel bajo la atenta mirada de las estrellas.

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Hay dos tipos de estancias, las suites tienen un tamaño de 50 metros cuadrados y las normales, de 23 metros cuadrados. Todas ellas están decoradas siguiendo las esencias de la cultura marroquí y con muebles tallados a mano. Disponen de baños privados con inodoros occidentales y duchas.

El comedor es uno de los grandes atractivos de este campamento. Situado en una carpa en la colina, en él se sirve comida tradicional marroquí. Cada día se asa pan en un horno tradicional para acompañar a los diferentes platos en una mesa común iluminada por las velas. Un enclave íntimo y tranquilo perfecto para charlar admirando el paisaje. Pero no es necesario que hables con la gente si no quieres, muchos viajeros suelen preferir disfrutar del silencio del desierto en medio de la calma y quietud del paisaje. También si lo prefieres puedes pedir que te instalen una mesa privada en tu propia carpa para degustar allí los manjares árabes.

Pero no todo va a ser meditación y tranquilidad, en Scarabeo Camp ofrecen una gran cantidad de actividades a las que sin duda querrás apuntarte. Podrás elegir entre una ruta en bicicleta o ‘quad’, una excursión en ‘buggy’ por el desierto, un paseo en camello, caminatas que acaban con picnics en paisajes inesperados, un viaje en 4×4 o toda una lección de astronomía ofrecida por un profesor experto en la materia.

Una mezcla entre la nostalgia de los campamentos de verano y la pasión por los paisajes de Marruecos ha dado como resultado este pequeño paraíso perfecto para trasladarse a otra época y desconectar de la vida cotidiana mientras se admira el paisaje marroquí en todo su esplendor.

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Acampa donde tu quieras

Y el dicho de “Si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma”, aquí se hace realidad en todos los sentidos, porque si prefieres trasladar el campamento a cualquier otro lugar de Marruecos, ellos se encargan de proporcionarte el alojamiento y el catering, solo tienes que decidir donde y cuando. ¿El único límite? Tu imaginación.

Además de todo esto, a partir del próximo mes de marzo podrás reservar tu estancia en un nuevo campamento que estará operativo durante los meses de verano y que nace con la misma esencia y objetivos que el situado en pleno desierto, hablamos del “Coast Camp”. En él podrás disfrutar de un paisaje marroquí diferente y dormir escuchando el sonido del Óceano Atlántico. Ahora tan solo tienes que decidir donde te apetece acampar y disfrutar de una experiencia única que te transportará a esas noches de la infancia alrededor de una hoguera.

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Descubre Marruecos

Si después de la aventura en el camping tienes la oportunidad de aprovechar la ocasión para descubrir algo más de Marruecos, te recomendamos que no te vayas del país sin visitar Marrakech. Esta ciudad es uno de los principales atractivos turísticos del país y de ella no te puedes ir sin pasar una buena mañana en la Plaza Jamaa el Fna, el corazón de la Medina, donde se sitúan vendedores ambulantes de todo tipo y diferentes puestos de comida para el deleite de locales y turistas. De esta gran plaza además parten múltiples callejuellas llenas de mezquitas, cúpulas, mercados y palacios que forman La Medina o ciudad vieja de Marrakech. Aparte de la Plaza Jamaa el Fna, coge papel y boli, porque además tienes que visitar: El Zoco, la Mezquita Koutoubia, el Palacio Bahia, los Jardines de Menara y el Palacio Badi. Todo este recorrido lo puedes hacer además en una de las calesas que circulan por la ciudad y que permiten admirar sus rincones de una manera más pausada. Y si aún tienes la suerte de poder pasar unos días más en Marruecos te recomendamos que visites las ciudades de Mequinez, Fez y Rabat, que son junto con Marrakech las cuatro ciudades imperiales de Marruecos.

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