Si pensabas que en Israel solo ibas a encontrar lugares sagrados, estabas muy equivocado. Aquí también vas a poder visitar modernas urbes y sorprendentes parajes.

Viajar a Israel

Haifa
La ciudad de Haifa, emplazada a los pies del Monte Carmelo, mantiene viva la energía de sus primeros fundadores que se remonta a tiempos bíblicos. Por aquí han pasado a lo largo de los siglos desde hebreos hasta persas, egipcios, romanos, bizantinos, árabes, otomanos… Los últimos en establecerse en Haifa han sido los seguidores de una nueva religión de origen persa, bahaísmo, fundada en la ciudad por Baha´ullah, tras pasar más de 25 años en la cárcel. Este líder espiritual lo primero que hizo al alcanzar la libertad fue crear el Centro Mundial Bahaí, que custodia un impresionante jardín que se extienda sobre 19 terrazas ya que la ciudad fue construida por niveles dada su ubicación. Los llamados jardines persas o jardines colgantes están coronados por un templo con una cúpula dorada que mide más de 40 metros de altura.

Shabbat
Los judíos se toman muy en serio el shabbat, un día dedicado al descanso, la oración y el estudio. Esta fiesta comienza el viernes con la puesta de sol y finaliza el sábado al anochecer porque, para este pueblo, a diferencia de otras culturas, el día arranca y acaba al atardecer. La víspera se cocina el guiso tradicional (adafina o hamin) y se realizan todas las tareas pendientes ya que durante esta jornada está prohibido cocinar, lavar, utilizar aparatos eléctricos o conducir, entre otras muchas labores cotidianas. Al amanecer los judíos se reúnen en la sinagoga a leer los textos de la Torá asignados a esa semana, que se conocen con el nombre de parashah, y varios pasajes de los textos proféticos. Cuando llega la noche del sábado, las calles se llenan de gente hasta bien entrada la noche para celebrar el fin de la jornada de descanso obligado.

Siguiendo el ejemplo de Dios, que reposó al finalizar la creación del mundo, los judíos instauraron en su pueblo este día sagrado de descanso, en el que no está permitido realizar ninguna de las actividades que se llevaron a cabo durante la construcción del Templo de Jerusalén.

Tel Aviv
Su modernidad y dinamismo la han convertido en una ciudad joven, famosa por su vida nocturna, compras y por su cultura de ocio en general. Sin duda, uno de los grandes atractivos de Tel Aviv son sus playas. Sus 14 kilómetros de costa mediterránea albergan diversas playas en las que la acertada combinación de arena blanca con aguas azules y buenas temperaturas atraen a multitud de visitantes durante todo el año.

También resulta bastante difícil abandonar Tel Aviv sin sucumbir a su atractiva oferta de tiendas, mercados y centros comerciales. Las calles Allenby, King George o Shenkin aglutinan tiendas de moda, muebles, creaciones de artistas y productos a precio reducido. Si se busca un tipo de compra más tradicional, no hay nada como perderse por sus bulliciosos mercados o “shuks” para adquirir productos frescos (Mercado de Carmel) o especias (Mercado Levinsky).

Si con todo esto no se tiene suficiente, Tel Aviv ofrece mucho más. Además de sus interesantes museos, merece la pena acercarse hasta la Ciudad Blanca, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Aquí se encuentra la mayor concentración de edificios Bahaus del mundo.

Desierto Israeli

Desierto de Judea
Entre las Montañas de Judea y el Mar Muerto descubrirán un lugar único en el mundo. Una tierra salpicada de montañas, cortados, colinas cretáceas además de amplias mesetas, cauces fluviales y profundos cañones. Aunque los verdaderos protagonistas del desierto son los ríos, algunos de ellos con agua durante todo el año, que han creado magníficos oasis como los de Nahal Arugot, Nahal Prat y Nahal David. Además, gracias a la acción de sus corrientes, se han formado gargantas de hasta 500 metros de profundidad. A lo que hay que añadir los cortados de unos 300 metros de altura y las reservas naturales de Ein Gedi y Einot Tzukim, situadas en la costa del Mar Muerto.

Si quieren seguir disfrutando de lugares sagrados, el desierto de Judea alberga uno de los emplazamientos más importantes del cristianismo: el lugar del río Jordán donde Juan Bautista bautizó a Jesús. Según la fe cristiana, las aguas de este río son sagradas y este es el motivo que lleva a muchos peregrinos a llegar hasta aquí para introducirse en el río. Debido al difícil acceso a esta zona, el lugar para sumergirse se ha trasladado al punto en el que el río Jordán sale del lago Kinneret.

Pero el desierto de Judea ha tenido más protagonismo en la religión, ya que fue también aquí donde se encontraron los Rollos del Mar Muerto. Estos documentos se encontraban ocultos en la caverna de Qumrán y tuvieron una gran relevancia porque permitieron conocer detalles entorno a la Biblia. Uno de los hallazgos más importantes fue descubrir en qué periodo fue escrito el libro santo.

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