Atravesamos Cantabria de este a oeste, pasando por las Cuatro Villas de la Costa Cántabra, así como otras muchas localidades de relevancia histórica y monumental.

Pueblo cantabro

Día 1 – Castro Urdiales

Comenzamos la ruta en esta localidad de la costa oriental muy cercana al País Vasco donde la industria pesquera ha tenido gran importancia a lo largo de los siglos, teniendo justa fama sus anchoas y besugos.

En esta villa podemos encontrar varias cuevas del Paleolítico, siendo un ejemplo de esto la de Peña del Cuco.

Al parecer en este lugar se asentó la ciudad romana de Flavióbriga, fundada por orden de Vespasiano. Pero hay que saber que antes de que llegarán los romanos ya estaban asentados los sámanos.

Por influencia del País Vasco adquiere una gran gastronomía, pudiéndose degustar una gran variedad de “pintxos”, así como pimientos rellenos, marmitas de bonito, merluza con almejas, besugo a la preve, caracoles, mariscos del Cantábrico y pescados frescos.

Si visitas la zona, no puedes perderte su principal punto de interés, su fortaleza, una de las pocas que se conserva en la cornisa cantábrica. Debes saber que es de gran importancia ya que se construyó en el siglo XII aunque ha sufrido importantes reformas en siglos posteriores. Si quieres visitarla, puedes encontrarla a pocos metros de la iglesia de la Asunción junto al puente.

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Día 2 -Laredo

Este segundo día podemos disfrutar de esta localidad de la costa oriental declarada Conjunto Histórico Artístico en 1970, siendo de especial interés su casco antiguo compuesto por el barrio del Arrabal y la Puebla Vieja.

Laredo es una de los centros turísticos más importantes de Cantabria. No está claro el origen de Laredo, aunque si hay constancia del paso de algunos personajes ilustres por estas tierras como los Reyes Católicos, Juana la Loca, Carlos I, Felipe II, entre otros.

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Día 3 – Santoña

A los pies del monte Buciero, se encuentra esta villa marinera que cuenta con una importante industria conservera.

Varias cuevas descubiertas en Santoña demuestran que estas tierras fueron habitadas durante el paleolítico. Tampoco faltan restos romanos, pudiendo ser esta ciudad el Portus Victoriae.

Es posible que hubiese un monasterio en el siglo VIII que ejercía influencia en toda la zona. Alrededor de aquel puerto, los santoñeses se convirtieron en auténticos especialistas de la pesca de la ballena. Pero tras la desaparición de la caza de este cetáceo en el siglo XIX, se inició una próspera industria conservera en Santoña, llevada a la localidad por un grupo de pescadores vascos durante las guerras Carlistas.
En la desembocadura del río Asón se encuentran las Marismas de Santoña , Reserva Natural desde 1992, que es probablemente la zona húmeda más importante de la cornisa cantábrica. Este paraje se asienta en un amplio estuario por cuyo fondo pasa la ría de Treto, formada a su vez por la unión de las rías de Limpias y Rada.

La diversidad y riqueza de la vegetación marismeña es de gran relevancia: desde fitoplancton y algas hasta las praderas fanerógramas marinas, espartinales, juncales y vegetación dunar.

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Día 4 – Liérganes

Este día visitamos la localidad bañada por el río Miera con un bello conjunto histórico artístico, donde podemos ver construcciones típicas montañesas.

Liérganes era en el siglo XVI una behetría, despegando económicamente con la llegada de Juan Curtius, personaje que se dedicó a fundir cañones.

Al parecer aquí se instalaron los primeros altos hornos de España.

No hay que dejar de probar el famoso queso de nata, los corazones, los sacristanes o pastelitos de hojaldre, además de las deliciosas carnes de los pastos trasmeranos y los pescados de río Miera en especial truchas y salmones.

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de ruta por Cantabria

Día 5 – Puente Viesgo

Esta localidad pasiega debe su nombre al puente que en la Edad Media atravesaba el río Pas, donde hay un importante coto salmonero.

Puente Viesgo es de gran interés turístico gracias a que aquí se encuentran las famosas cuevas rupestres, las segundas en importancia después de Altamira. Estas se tratan de formaciones cársticas que constituyen un extraordinario conjunto paleolítico. Al pie del llamado Pico del Castillo se halla el conjunto dividido en cuatro cuevas: La Cueva del Castillo es la más importante. Contiene representaciones de animales, en total unas 150 figuras de animales -bisontes, caballos, corzos o elefantes; la Cueva Pasiega es una de las más grandes y forma un trazado laberíntico con varias galerías; la Cueva de las Monedas: fue descubierta en 1952 y posee varias galerías. Es posible que sirviese de santuario. Debe su nombre a que en ella fueron encontradas diversas monedas, por último la Cueva de las Chimeneas: fue la última en ser descubierta. Guarda valiosas pinturas rupestres y muestra un atractivo conjunto de estalactitas y estalagmitas.

Además también es conocido por que desde el siglo XVIII existía un balneario cuyas aguas fueron declaradas de Utilidad Pública en 1862. El agua del balneario es clorurada, sódica – carbonatada cálcica y está indicada para enfermedades cardiovasculares, afecciones del aparato respiratorio y circulatorio.

Si visitas la zona te aconsejamos probar el salmón preparado de diferentes maneras, y también otros pescados y mariscos del Cantábrico, así como las quesadas y sobaos.

Dentro del pueblo destaca la Iglesia Parroquial de estilo neorrománica y el Ayuntamiento, que actualmente ocupa el Palacio de Fuentespila proyectado por González Riancho.

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Día 6 – Santillana del Mar

Conocida como “la villa de las tres mentiras”, pues ni es “santa”, ni “llana”, ni tiene “mar”,
Santillana de Mar es en definitiva, por su historia y riqueza natural, uno de los principales focos de atención turística de Cantabria. En sus empedradas calles medievales podemos encontrar múltiples talleres artesanos y degustar sabrosa leche con bizcochos, la merienda más popular en la villa.
Hablar de Santillana del Mar es hacerlo también de las Cuevas de Altamira. Calificada como la “Capilla Sixtina” del arte rupestre, esta cueva contiene probablemente las pinturas prehistóricas más famosas del mundo.

El descubrimiento de las cuevas de Altamira, a finales del siglo pasado, provocó una honda polémica y posterior conmoción entre la comunidad científica de la época, reacia en un principio a admitir la antigüedad real de sus pinturas (14.000 años).

La cueva fue hallada por casualidad en 1868 y durante el siglo posterior a su descubrimiento, la masiva afluencia de visitantes comenzó a inquietar a los científicos ante un posible deterioro de las pinturas.

Esto provocó en 1979 su cierre, primero total y después controlado en aras a preservar su valioso contenido. En la actualidad, el acceso a la cueva se encuentra muy restringido, por lo que el Gobierno de Cantabria ha decidido construir una réplica y un museo para facilitar su conocimiento por el gran público.

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Pueblo de Santillana

Día 7 – San Vicente de la Barquera

Acabamos el recorrido en San Vicente de la Barquera, una encantadora población pesquera en cuyas calles encontramos bellos soportales de piedra. Aunque se sospecha que las tribus cántabras habitaron la zona hace muchos siglos, la historia de San Vicente de la Barquera comienza cuando estas tierras fueron repobladas por Alfonso I y más tarde aforadas por Alfonso VIII.

Durante los siglos XII y XIII la localidad medra gracias a la pesca y se convierte en un importante centro pesquero del litoral cántabro y en paso obligado para los peregrinos del Camino de Santiago.

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