Sus aguas trasparentes, su clima suave, el sol, la tranquilidad de sus playas, sus vestigios y sus parajes naturales son el gran reclamo de Menorca.

Menorca

Menorca es, quizás, la isla más diferente de las Baleares. La isla se divide en dos zonas perfectamente diferenciadas: la Tramontana, al norte, y el Migjorn, al sur, una planicie cruzada por barrancos que dan lugar a hermosas calas desde donde poder disfrutar de una muy agradable jornada de sol. Pero no sólo destaca Menorca por la calidad de sus aguas, sino que la isla es también sinónimo de Historia y así lo atestiguan las numerosas construcciones de piedra de la Edad del Bronce que nos podemos encontrar por la isla. Un legado cultural en magnífico estado de conservación que permiten ahondar en la vida y costumbres de los primeros ancestros de los menorquines.

 

Muchas son las rutas que Menorca nos ofrece. Una buena recomendación, siempre que el tiempo lo permita, es la práctica del senderismo por cualquiera de los numerosos caminos rurales de la isla. El más conocido, y probablemente el más bello, es el llamado Camí de cavalls, una primitiva senda por la que se circulaba antiguamente a caballo y que bordea toda la costa menorquina. Bien a pie o a lomos de este noble animal, los menorquines, enamorados como nadie de su tierra y sus costumbres, sienten verdadera pasión por esta ruta ancestral, que permite recrearse en la hermosura de las playas y calas, en la rotundidad de barrancos y acantilados imponentes…, en definitiva, en los contrastes de una isla que, desde esta privilegiada perspectiva, nos parecerá creada en exclusiva para nuestro deleite.

 

cala en Menorca

Ruta primer día: De costa a costa

Dos litorales completamente contrapuestos, la costa norte y la costa sur, conforman el espacio terrestre de la isla, a lo largo de una extensión de no más de 50 kilómetros de la carretera que une Mahón, la capital, con Ciutadella. Dos clases de naturalezas que se complementan y muestran al recién llegado un maravilloso contraste. Por un lado, las arenas rojizas y el terreno abrupto del norte, donde encontraremos el paisaje lunar de Favaritx, y las desiertas playas de Binimel, Cala Pregonda y El Pilar. Por otro, la frondosa vegetación y las playas blancas y extensas de un sur más rectilíneo plagado de misteriosos acantilados. Cala Macarella, Cala Turqueta, Binibeca, o Cala Galdana, en Ferreries, son tan sólo unos pocos ejemplos del encanto del litoral del Migjorn del sur.
Otro de los recorridos de especial interés transcurre por las inmediaciones de la montaña de Santa Águeda, también en el término de Ferreries, y en donde se alza el conocido Castillo de Santa Águeda. Muy próxima a Ferreries, y desde Santo Tomás, en es Migjorn Gran, podremos llegar también andando a Binigaus, una bonita playa rodeada por un bosque.
Continuando con las zonas costeras, en busca de ese puerto donde pasear y tomar algo sin prisas, el destino ideal es Cales Fonts, en Es Castell. Un lugar de ambiente nocturno en el que encontraremos desde restaurantes y cafeterías hasta pequeños locales de copas. Es característica de este muelle la instalación durante los meses de verano de un mercadillo repleto de artesanía.

 

Ciutadella

Ruta segundo día: Mahón-Parque Natural de La Albufera-Cabo Favàritx- Ciutadella

Podemos iniciar la ruta de este segundo día por la isla en la cosmopolita Mahón, una cita indispensable para el viajero. Mahón alberga entidades culturales de gran dinamismo y prestigio como  el Ateneo Científico, Literario y Artístico, el Orfeón Mahonés o el Teatro Principal. Mahón y sus alrededores disponen de una extensa y variopinta oferta nocturna apta para cualquier tipo de público. Una opción que destaca por la ausencia de molestas aglomeraciones, incluso en verano. Mahón se encuentra enclavado en un impresionante entorno natural, con varios parques naturales alrededor. El más importante es el de la Albufera, un magnífico lugar para avistar aves, pero no es el único. El Cap de Favàritx, donde, en días de tormenta esta paisaje llega a ser realmente desolador, es otro de los puntos de interés de esta ruta. Es recomendable acercarse hasta este punto para observar el cambio paisajístico que existe entre el norte y el sur de la isla. Los suelos ocres y rojizos de esta zona son quizás los más antiguos de las Baleares. La Mola de Mahón está situada al noroeste de Mahón. Esta gran península rocosa forma el labio septentrional del puerto de la ciudad. El Puerto de Mahón es uno de los lugares más espectaculares de Menorca. La vegetación en esta zona de la isla es mayoritariamente natural, dominando una densa garriga de jara negra, que a principios de primavera desbordan este paraje con el colorido de sus numerosas flores.

La ruta de este segundo día finaliza en la capital de Menorca: Ciutadella. Su imagen tópica es la de una ciudadela estamental y religiosa asomada al Mediterráneo. Sus calles, casas y monumentos contrastan con otras poblaciones de las Baleares, pero no hay que olvidar que durante un tiempo los ingleses dominaron esta isla, y como en otros lugares, dejaron su huella colonial en Menorca.

La escultura de un impresionante caballo alzado sobre sus patas traseras nos da la bienvenida en la señorial Ciutadella. Los palacios y las antiguas callejuelas empedradas esculpen el esplendor noble de una urbe que en su día estuvo rodeada de una muralla medieval para protegerse de las invasiones y que en la actualidad es conocida oficialmente como Ciutadella de Menorca. La gastronomía, un especial encanto y las fiestas de Sant Joan definen a una Ciutadella que, aunque lidera el desarrollo turístico menorquín, no deja de lado sus orígenes, preservando intacta la celebración de una de las festividades con más solera de Baleares, ni tampoco su naturaleza.

 

¿Quieres ir un fin de semana a Menorca? Mira las ofertas que tenemos aquí

No hay comentarios

Dejar comentario