Hoteles en Ávila

Hoteles en Ávila

A ello se suma la vanguardia, el bienestar, el turismo social y accesible. Sin duda, te sentirás muy cómodo en los hoteles baratos en Ávila, que te ofrecen todo incluido. Además, el alojamiento en Ávila cuenta también con la opción de los apartamentos, que se unen a la amplia y variada oferta de hoteles en Ávila. ¡Reserva ya en Viajes Carrefour y no te quedes sin visitar esta magnífica ciudad!

Se estima que la ciudad estuvo poblada por los vetones, pueblo de origen celta que ocupó la parte occidental de la península ibérica. Tras ellos, se asentaron los romanos y, posteriormente, pasó a ser dominio visigodo. Al igual que la mayor parte de la Península, comenzó a ser enclave musulmán a principios del siglo VIII. Su reconquista por tropas cristianas no se dio hasta el siglo XI.

La ciudad fue testigo de un gran esplendor a lo largo el siglo XVI. Después, asistió a una dilatada decadencia hasta el siglo XIX, momento en el que la llegada del ferrocarril le brindó un impulso económico. Admira las huellas culturales e históricas de sus diferentes etapas.

Su imponente muralla de estilo románico no te dejará indiferente. Puedes recorrer su extenso perímetro de 2.516 metros y admirar los 87 torreones y las 9 puertas. Su óptimo estado hace de ella el recinto amurallado mejor conservado del planeta. En la actualidad, se puede transitar por 1.700 metros del muro con tres accesos y uno más para personas con movilidad reducida.

La Edad Media fue el marco en el que se construyó el recinto. Se edificó a lo largo del siglo XII, aunque a la ciudad medieval nunca le faltaron muros. La población se instauró tanto a las afueras en torno a los núcleos parroquiales, como en su interior. El recinto amurallado y las iglesias románicas han sido las claves para que la UNESCO la declarase Patrimonio mundial en 1985.

Asómbrate también con la Catedral de Ávila, que se integra en la muralla. Construida como templo-fortificación, su cimorro o ábside encaja en el recinto amurallado. Se trata de la primera catedral gótica de nuestro país. Edificada sobre los restos de una construcción primitiva dedicada a El Salvador, la obra se asignó al maestro francés Fruchel. Él fue el responsable del afianzamiento del actual edificio, de estilo románico con transformación al gótico. Participó en la construcción del ábside, la nave que lo rodea, que aún mantiene las ventanas románicas, el primer elemento del crucero y el sostén de los muros en piedra.

Cuando falleció el maestro, se inició la construcción en estilo gótico, con el empleo de sillares de granito. De tendencia borgoña, presenta planta de cruz latina integrada por tres naves. Además, cuenta con crucero, cabecera semicircular y capillas en sus contrafuertes. El alma del templo interior está compuesta por el trascoro, la girola, el coro, el retablo del Altar Mayor, el Altar de San Segundo y el de Santa Catalina. Obsérvalos en todo su esplendor.

La Basílica de San Vicente es otra de las paradas obligadas. Edificada en granito, está muy condicionada por el relieve. Difunde el estilo románico característico de la ciudad. Sus esmeradas proporciones nos trasladan al románico hispano, destinatario del influjo foráneo y de la obra de la catedral.

Profundiza en el convento y museo de Santa Teresa. Alzada sobre la antigua casa de nacimiento de Teresa de Cepeda y Ahumada, la iglesia forma un conjunto con el convento carmelita. También puedes acercarte y contemplar el monasterio dominico de Santo Tomás, el monasterio de la Encarnación, la casa señorial de los Deanes, Santo Tomé El Viejo, entre otros enclaves religiosos.

No te olvides, por supuesto, de degustar la rica gastronomía de la zona, otro de los bienes culturales más destacados. Son representativos de la cocina abulense los platos de judías de El Barco, el chuletón de Ávila, las patatas revolconas y las yemas de Santa Teresa. Las tradicionales yemas de Ávila, delicias para el paladar, son fabricadas, como su propio nombre señala, tomando como base la yema de huevo.

Ávila te acoge con los brazos abiertos y las puertas de sus murallas libres. En ella conviven el estilo románico de sus numerosos templos, iglesias y conventos con el gótico de transición de su catedral. Asimismo, podrás completar tu visita con una buena mesa llena de manjares exquisitos como las yemas o el chuletón abulenses.

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