Pocos destinos europeos nos han seducido tanto desde que viajamos con nuestros peques como la Selva Negra en Alemania. El reto a priori era un tanto complicado para nosotros ya que era el primer periplo fuera de España que hacíamos desde que nació nuestro segundo hijo y nos tocaba experimentar cómo era “eso de viajar con dos niños”.

El resultado fue de lo más satisfactorio ya que el destino nos lo puso muy fácil. Alemania tiene unas infraestructuras espectaculares, especialmente si viajas en coche de alquiler, ya que las carreteras de la Selva Negra son de las que invitan a parar y disfrutar del paisaje mientras los niños retozan y se revuelcan en un un prado verde mientras las vacas los contemplan con una mezcla de pasividad y estupefacción.

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La Selva Negra está ubicada al suroeste de Alemania y es un destino ideal para aquellos que busquen tranquilidad, estar en contacto con la naturaleza e ir explorando pueblecitos encantadores. La forma más rápida de llegar es aterrizando en alguno de los muchos aeropuertos que hay rodeándola. Queda a pocas horas en coche de aeródromos como los de Frankfurt, Stuttgart, Munich, Karlsruhe-Baden Baden en Alemania, Zurich y Basilea en Suiza o Estrasburgo en Francia.

Atrévete a perderte por la Selva Negra

Lo mejor de viajar a la Selva Negra es que tomes el itinerario que tomes te va a encantar. Hay algunos imprescindibles como las ciudades de Friburgo en el sur o Baden Baden en el norte, pero el resto puede estar sujeto a la improvisación o los gustos de los viajeros. Naturaleza a raudales y pueblecitos de cuento de hadas no te van a faltar.

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De Baden Baden, Bill Clinton dijo que “es tan bonito que hay que nombrarlo dos veces”. Es ideal para relajarse en sus famosos balnearios o explorar su bello entorno como el valle de Kinzigtal. Otro de los imprescindibles de la zona es Gengenbach (escenario de la película de Charlie y la fábrica de chocolate) con sus preciosas casas entramadas de madera y rodeado de viñedos y campos de cultivo. En Navidad es realmente único.

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En el sur, además de Friburgo, hay pueblecitos encantadores como St. Peter o Triberg donde puedes probar la receta original de la famosa tarta Selva Negra, divisar las cataratas más altas de Alemania o el reloj de cuco más grande del mundo. Por esa zona también es interesante visitar el lago Titisee (especialmente en temporada baja) o el Feldberg que con sus 1.493 metros se alza como la montaña más alta de la Selva Negra. En invierno es ideal para divertirse con la nieve y practicar actividades como el esquí con los niños.

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Da igual que escojas el norte o el sur como punto de partida, en cualquier dirección habrá un sendero, un bosque o algún paraje rodeado por lagos o agitado por cascadas. En cuanto a los pueblecitos, os podría citar los dos o tres que más nos gustaron, pero sinceramente merece la pena que converses con los lugareños y te dejes aconsejar hasta encontrar tu pueblo de cuento.

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También puedes parar en el Playmobil FunPark o Legoland

Es muy probable que para ir a la Selva Negra aterrices en un aeropuerto que quede a dos ó tres horas de coche. Si quieres regalarles una buena sorpresa a tus hijos, puedes desviarte un poco de la ruta establecida y visitar lugares tan divertidos como el Playmobil Funpark que está emplazado cerca de Nuremberg o Legoland a pocos kilómetros de Ulm.

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Si os gustan las emociones fuertes y los parques temáticos, en la Selva Negra hay algunos enormes como el Europa Park en Rust o el pequeño Steinwasen Park en Oberried. Este último está enclavado en plena naturaleza por lo que combina atracciones para los niños (y los papás) con observación de animales en un entorno magnífico. No es gran cosa, pero se puede pasar una mañana divertida si te viene de paso (de noviembre a marzo permanece cerrado).

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Sus famosos mercadillos de Navidad

Cada época del año tiene sus propios encantos, aunque si decides viajar en breve hasta la Selva Negra con tus hijos tendrás la oportunidad de disfrutar de sus célebres mercadillos de Navidad. En Alemania se los toman muy en serio y muchas de las ciudades y pueblos de la zona cambian completamente su aspecto para volcarse con esta hermosa tradición navideña.

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Es una ocasión muy especial para degustar los típicos dulces navideños, o entrar en calor degustando el Glühwein o vino caliente con especias que tienen un aroma muy característico. Cada región tiene sus propias especialidades, aunque el colorido y el buen ambiente es una tónica habitual. Los mercados navideños más interesantes en la Selva Negra son los de Friburgo, Gengenbach, Ravennaschlucht o Baden-Baden.

Ya sea en Navidad o en cualquier otra época del año, espero que disfrutes de un destino tan delicioso y kids friendly como la Selva Negra.

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