Recorremos los lugares reales que han servido de inspiración para crear los mundos mágicos de Disney, que emocionan a niños y mayores con su fantasía.

castillo de Chambord, Francia
Castillo de Chambord, Francia

En busca del reloj de cuco de madera

No nos crecerá la nariz si te decimos que Rothenburg en el estado de Baviera (Alemania) es un pueblo de cuento, porque es totalmente cierto que sirvió de inspiración para crear la entrañable historia de Pinocho, el muñeco de madera al que dio vida el carpintero Geppetto. Como un auténtico dos en uno tiene una zona amurallada con edificios históricos y otra moderna que consigue mantener un carácter totalmente alemán, pero en todo el pueblo la sensación de Navidad está siempre bien presente, sea la época que sea, gracias a las muchas tiendas que venden decoración navideña. No te vayas sin tu reloj de cuco, como los que fabricaba Geppetto.

Un lugar para valientes

En realidad no es que haya que serlo para visitar el castillo escocés de Eilean Donan, más bien lo decimos porque la película ‘Brave’, que narra los peligros a los que tiene que enfrentarse la joven Mérida, está ambientada en las Tierras Altas de Escocia. El castillo de la imagen puede reconocerse en el film, y lo puedes encontrar al noroeste del país, en el fiordo que lleva hasta la isla de Skye. Ha sido premiado en numerosas ocasiones como el castillo más bonito de Escocia, y si te resulta sospechosamente familiar es porque lo has visto en otras películas, como ‘Los indomables’ (1986) o ‘Braveheart’(1995).

Iluminando el cielo de Tailandia

Toda la luz se debe al festival de linternas de Yee Peng, que pinta el cielo con esta especie de luciérnagas naranjas que cada noviembre se encienden para conceder los deseos de quienes la lanzan, o esa es la idea. Pues bien, los padres de Rapunzel, en la película ‘Enredados’, recuerdan todos los cumpleaños de su hija, secuestrada por una malvada bruja, encendiendo farolillos y lanzándolos al aire en su honor, una costumbre claramente inspirada en el festival tailandés. Poco menos de un euro cuesta el ‘khome’, que es el nombre que recibe la linterna voladora. No parece mucho si realmente concede los deseos, ¿verdad?

La belleza no siempre está en el interior

Porque hay que reconocer que el castillo de Chambord, en Francia, es realmente espectacular también por fuera. Pero es cierto que si algo ha tratado de inculcarnos la película ‘La bella y la bestia’ es a no fijarnos en las apariencias, aunque eso parece bastante imposible en este lugar que sirvió como inspiración para el diseño del castillo de la Bestia. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1981, cuesta creer que este castillo de arquitectura renacentista francesa fuese construido en sus orígenes como pabellón de caza para el rey Francisco I.

El rey de la reserva

Hay que reconocer que los paisajes de la película ‘El rey león’ captan nuestro interés igual o más que las historias de Simba, Timón y Pumba. Un entorno 100% natural cargado de fauna y flora que destila vida a raudales y que está inspirado en la Reserva Nacional Masai Mara, en Kenia, que podríamos definir como la esencia de África. Y es que aquí habita la mayor concentración de vida salvaje del continente, así que los safaris para conocer a los ‘cinco grandes’ (león, elefante, búfalo, leopardo y rinoceronte) están a la orden del día y de la noche en muchos casos.

En París y sin complejos

No hay nada feo en Notre Dame, ni siquiera el pobre Quasimodo, aunque su nombre signifique literalmente ‘mal formado’. Inspirada en la historia de Víctor Hugo, ‘Nuestra señora de París’, la versión edulcorada de Disney de ‘El jorobado de Notre Dame’ aumenta y mucho nuestras ganas de viajar a la ciudad del amor y visitar la iglesia, si no para entablar amistad con las gárgolas como hace el protagonista de la película, sí para admirar sus vidrieras góticas y sus campanas. Iluminada de noche o bajo la luz del cielo parisino, es un imperdible en la capital francesa.

La fuerza de la Ciudad Prohibida

Que Disney toca todos los palos es algo que queda bastante claro con un repaso por su filmografía. En este caso hablamos de ‘Mulán’, la película sobre la joven china que trata de alistarse en el ejército para impedir que su padre vaya a la guerra para defender al Emperador del acoso de los Hunos. Se lo tiene que y mucho para hacerse pasar por soldado y ganarse la confianza del resto de sus compañeros, pero nada es imposible para la protagonista de esta historia que transcurre en el periodo de la dinastía Han en China, aunque los diseños de la casa del Emperador se basan en la Ciudad Prohibida (Pekín), el centro del poder de las dinastías Ming y Qing.

Nadie puede olvidar la ópera de Sidney

Ni siquiera Dory, la simpática pececita que perdía la memoria de manera recurrente en ‘Buscando a Nemo’, que narra las aventuras de un pez payaso que después de ser capturado aparece en la pecera de la oficina de un dentista de Sidney, y de su padre, que trata por todos los medios de rescatarle. La mayoría de las escenas tienen lugar en el fondo del mar, con la compañía de los corales y otras especies marinas, pero las que suceden en la superficie están ambientadas en Sidney, y el puerto y la ópera, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 2007, son bien reconocibles en la película.

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