Las increíbles Islas Griegas son un maravilloso lugar de descanso que sería casi imposible conocer en un único viaje si no fuera por los cruceros.

Crucero Islas griegas

Bañadas por el Mediterráneo y el Egeo, su mar azul da paso a unos paisajes donde predominan los grises y negros de sus volcanes, el blanco de sus pequeñas casas e iglesias encaladas, y el marrón de sus colinas.

En Rodas comienza las travesías por la Grecia insular. La entrada se realiza por el puerto Mandraki, donde se alzaba un coloso de 37 metros de altura, una de las siete maravillas de la antigüedad, y desde el que se vislumbran las imponentes murallas de la capital. Mandadas construir por los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, constan de tres torres y unas once puertas, adornadas con el escudo de la orden y la flor de Lis. Y atrapadas entre las murallas siguen sus callejuelas angostas y empedradas en las que se levantaron casas y palacios de piedras, mezquitas, edificios bizantinos y torres medievales.

Santorini

 

Creta es el siguiente punto de interés de los cruceros. Primero porque aquí floreció, entre los siglos XIX y XV a. C., la primera civilización europea. Segundo porque su vibrante capital Heraklion cuenta con más de 5.500 años que pueden repasarse en su Museo Arqueológico, y en el monasterio ortodoxo de Arkadi, en el que unas 900 personas en el año 1866 se inmolaron antes de ser apresados por los turcos.

 

La llegada a Santorini, una de las islas Cícladas, atravesando acantilados que llegan a alcanzar entre 200 y 300 metros de altura sin apenas vegetación, puede ser inolvidable. Aquí las azuladas aguas del Mediterráneo van cambiando a colores tétricos por el reflejo de su vegetación salvaje, que a lo largo de los años ha crecido en este montón de lava con forma de media luna, que se formó hace aproximadamente 1500 a.C. por la explosión de un volcán sumergido. Una vez en tierra lo esencial es conocer su capital, Faros, aunque para ello haya que subir unos 500 escalones. Arriba es necesario perderse por sus callejuelas flanqueadas por casitas blancas al borde de las rocas e iglesias con cúpulas decoradas en azul cobalto en busca de los mejores miradores donde contemplar el inmenso horizonte.

 

Mikonos, la segunda de las islas Cícladas en la que hace escala los cruceros, es un bello enclave en el que el mar, el sol, la luz y el aire serían los protagonistas absolutos si no fuera por la espectacular panorámica que conforman sus impolutos edificios blancos, con balcones y ventanas azules y rojos, sus célebres molinos, sus hermosas iglesias y empedradas callejuelas engalanadas con adornos florales. Desde que ya hace unos años esta isla fuera descubierta, en un primer momento, por algunos intelectuales, y más tarde por adinerados europeos, Mikonos no ha dejado de dar la bienvenida cada verano a jóvenes de todo el mundo, que se reúnen en esta isla atraídos por las paradisíacas playas de Platýs Gialos, Paragka, Paradise, Super Paradise o Eliá, y su inigualable ambiente nocturno.

 

2 Comentarios

  1. Buena lista recopilatoria de las islas griegas. Yo personalmente añadiría a la isla de Corfú, creo que es una de las indispensables al combinar un poco de todo: cultura, playa y relax.

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