¿Aún no te queda claro lo que es la filosofía ‘ecofriendly’? No lo dudes, haz las maletas y vuela a la Meca del ecologismo: Islandia.

Reikiavik Islandia
Reikiavik, Islandia

No dudamos que separes el vidrio del cartón. Que hayas dejado de fumar. Y que apagues el botón rojo de la regleta eléctrica cuando no la uses… Pero ser ‘ecofriendly’ es mucho más. Se trata de defender y proteger la naturaleza y, sobre todo, ser sostenible, poder mantenerse por sí mismo sin ayuda externa. Si todo esto lo extrapolamos a nuestro entorno, queda demostrado que es algo más que enchufes y residuos. Y no hay un lugar en el planeta donde mejor se entienda la cultura ecologista que en Islandia. Todo el país funciona como el engranaje de un reloj en torno a la misma idea: proteger y conservar sus recursos y ser una nación sostenible. Posee envidiables costumbres ecológicas, ya que la energía que mueve el motor del país es hidroeléctrica y geotermal, o lo que es lo mismo, la propia naturaleza nutre al país sin ensuciar y de manera inagotable. De esta forma, se abastece totalmente de energías renovables, desde sus medios de transporte públicos (hidroeléctricos) a las tan necesarias calefacciones, que no expulsan emisiones a la atmósfera.

No en vano Reikiavik es la capital europea más ecológica, encabezando siempre las listas de los lugares más ‘ecofriendly’ del planeta, y a la que todos intentan imitar. Claro que no todos los países cuentan con los mismos recursos naturales casi vírgenes. Este particular ranking, llamado Environmental Performance Index (EPI o Índice de Representación Ambiental en castellano), es realizado por investigadores de diversas universidades americanas como Columbia y Yale y está basado en más de 22 factores, entre los que se incluye la calidad del aire, la emisión de gases contaminantes, el impacto de los sistemas agrícolas y pesqueros en la naturaleza, la conservación de los bosques, la contaminación del aguda y la protección de la biodiversidad animal y vegetal. Clasifica a un total de 163 países a través de indicadores que abarcan la salud del medio ambiente y el ecosistema vital, como los previamente expuestos. Después de Islandia, el ránking de los países más limpios del planeta lo continúan Suiza, en segundo lugar, y Costa Rica, en tercera posición. Los demás países que completan el top 10 en la lista son: Suecia, Noruega, Islas Mauricio, Francia, Australia, Cuba y Colombia. Un ránking en constante cambio, ya que mantenerse al día llevando a cabo una vida ecológica cien por cien no es tarea fácil.

Tradición vikinga, futuro ‘eco’

Islandia es, como su nombre indica, una isla. Hielo, agua y fuego son los tres elementos que definen un país que pasó de ser vikingo a ejemplo ecológico para Europa y el mundo. Está alejada del resto del continente europeo y tan al norte que se encuentra muy cerca del Círculo Polar Ártico, lo que provoca que su clima sea muy agreste. Durante el verano sus habitantes gozan (o sufren) de 24 horas de luz al día. Algo quizás no tan agradable como parece. Es un país poco poblado (323.000 según censo de 2013), por eso han debido de pensar que o cuidan su territorio o un día terminarán por perderlo todo. Es el resumen de un pueblo de raíces vikingas que ama su país y sus recursos. La energía de la que se abastecen nace de sus volcanes, como el Eyjafjallajökull (abreviado Eyjafjalla) de erupciones tan asombrosas como pavorosas. La energía geotérmica emana de sus intermitentes géiseres como el Strokkur que erupciona cada 5 ó 10 minutos, con una altura media de 20 metros, aunque ha llegado a alcanzar los 40 metros. Lo mismo ocurre con sus estrepitosas cascadas, entre la que destaca Skógafoss que con sus 60 metros de altura y 25 de ancho es la más grande de toda Islandia.

Descubriendo Islandia desde la Ring Road

Glaciar Vatnajokull - Islandia
Glaciar Vatnajokull, Islandia

A la hora de comenzar a conocer la isla, te recomendamos que partas de Reikiavik por toda la costa sur a través de la Ring Road o Carretera Circular. Es uno de los trayectos con más tradición de dejar boquiabierto al turista. Disfrutarás de los volcanes, géiseres y cascadas más famosos para terminar en la pequeña localidad costera de Höfn, a la orilla del fiordo Hornafjördur. En el trayecto debes detenerte en el Parque Nacional Thingvellir, Patrimonio de la Humanidad. Este paraje está formado por las placas tectónicas americana y europea. Tanto es así que el cañón Almannagjá es uno de los más profundos y el lugar donde nació por primera vez la asamblea para constituir lo que hoy es la nación de Islandia. Son tantas las maravillas islandesas que agradecerás que las cámaras analógicas sean cosa del pasado. De no ser así, se te iban a acabar los carretes en tu primer día. Así que no esperes más porque este incomparable destino ‘ecofriendy’ está a sólo dos horas de vuelo desde Madrid o Barcelona. La belleza impasible de Islandia te dejará sin palabras.

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