Viajar a los Balcanes se ha convertido en una opción cada vez más demandada para aquellos que buscan inexplorados escenarios naturales y un valioso patrimonio

ciudad croata

Día 1. Zagreb (Croacia)

Comenzamos la ruta en la ciudad croata de Zagreb. La mayor parte de la Zagreb medieval permanece todavía, aunque la ciudad del siglo XIX, situada entre la medieval y la estación de tren, es el actual centro comercial. Esta localidad está llena de excelentes parques, galerías y museos, tanto en su parte alta como baja.
El rico patrimonio cultural de Zagreb va desde la Prehistoria hasta los hallazgos arqueológicos de la época romana. La parte histórica de la ciudad es un corazón urbano único en Europa y es el principal objetivo de los recorridos turísticos por la localidad. La ciudad vieja, sus calles y sus plazas pueden ser alcanzadas a pie o a través de un funicular e incluyen numerosos edificios célebres, iglesias, e instituciones, además de agradables restaurantes y cafeterías.
Los museos de Zagreb muestran la historia, la cultura y el arte no sólo de la ciudad, sino también de Croacia, de Europa y del mundo. Alrededor de 30 colecciones en sus museos y galerías albergan más de 3,6 millones de objetos, excluyendo las obras que pertenecen a la Iglesia y a las colecciones privadas. Sólo el Museo Arqueológico dispone de 400.000 piezas, aunque no todas ellas permanecen expuestas.

Día 2. Skopje (Macedonia)

El segundo día podemos visitar la capital de Macedonia. Tras un devastador terremoto en 1963, la ex Yugoslavia se volcó en reconstruir la ciudad, excediéndose en las pretensiones modernizadoras, puesto que se construyeron enormes estructuras a las que después no se les supo dar uso. Afortunadamente, gran parte de la ciudad sobrevivió, de modo que Skopje ofrece la posibilidad de contemplar toda la historia de los Balcanes de un vistazo, casi como si se hubiese diseccionado con un cuchillo. El viajero debe tratar de ir más allá de la visita turística y tomarle el pulso a esta vibrante ciudad.

Día 3. Ohrid (Macedonia)

La ciudad de Ohrid es el punto turístico de Macedonia por excelencia, con cerca de 30 monumentos en el área que mantienen al visitante permanentemente ocupado. Las ruinas más antiguas que se pueden observar son las romanas. Lihnidos (Ohrid) se encontraba en la Vía Egnatia, que conectaba el Adriático y el Egeo. Parte de un anfiteatro romano está siendo reconstruida en la sección antigua de la ciudad. El Lago Ohrid, un lago tectónico en la esquina suroccidental de Macedonia es, aparte del más profundo de los Balcanes, uno de los más viejos del mundo.
La pintoresca parte antigua de Ohrid se extiende en pendiente desde Sveti Kliment Ohridski, el mayor paseo peatonal hasta la Iglesia de Sveti Kliment y la ciudadela. Una muralla medieval todavía aísla esta colina del valle que la rodea. Penetrando en ella se llega al Museo Arqueológico, y más adelante a la Iglesia de Sveti Sofija.

Día 4. Buvda (Montenegro)

Buvda es la principal playa de Montenegro. Se trata de una extensa bahía de playas arenosas, que cuentan con las montañas cercanas como magnífico fondo del paisaje marítimo. La playa es la gran atracción de la ciudad, pero cuenta también con una muralla que rodea la ciudad vieja. Esta fue destruida por el terremoto de 1979, aunque ha sido totalmente reconstruida para disfrute de los visitantes.

 

Ciudad del Báltico

Día 5. Dubrovnik (Croacia)

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, Dubrovnik es sin duda la perla del Adriático croata. Fundada en el año 600 por refugiados de Epidauro, en Grecia, la Dubrovnik medieval fue la ciudad-estado más importante después de Grecia. Como aquella, la vieja ciudad, Stari Grad, conserva una gran cantidad de monumentos como recuerdo de aquella época, y posee un maravilloso casco urbano que invita al viajero a trasladarse a otras épocas y a sentir el calor humano de las personas que lo habitan, con plazas pavimentadas con mármol, calles adoquinadas y en cuesta, conventos, iglesias, fuentes y museos, todos construidos con la misma piedra de color claro, al igual que la impresionante muralla que la rodea.

A pesar de los ataques durante la guerra con Serbia, la mayoría de los edificios permanecen intactos, salvo por algunos orificios de metrallas que paulatinamente se han ido reparando. La lista de lugares para ver es interminable, pero destacan la Puerta de Pile, la Fuente de Onofrio, el Monasterio Franciscano, el Palacio de Sponza, el Monasterio Dominico, la Sinagoga y, por supuesto, la Muralla.

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Día 6. Peljesac (Croacia)

Nuestra siguiente parada es la península de Peljesac, al noroeste de Dubrovnik. Cuenta con numerosos pueblos y ciudades que merecen una visita. Entre ellos, destaca el pueblo marítimo de Orebic, que hoy en día es un importante centro turístico. Situado en la costa sur, ofrece grandes atractivos para el amante del sol y la playa, como extraordinarios hoteles y apartamentos, largas playas, numerosas y recónditas calas y la claridad de su agua. Todo esto proporciona al viajero un entorno idílico y seductor.

Los antiguos palacios y casas de piedra que decoran la localidad revelan la prosperidad y riqueza que tuvieron los navegantes locales en el pasado. Las fortificaciones en las colinas de Gruda y Vizanjica datan de la época prehistórica y también se han hallado rastros de viviendas romanas.

Entre los sitios de interés de Orebic, sobresale el cementerio, próximo a la iglesia barroca de Nuestra Señora del Carmen. Desde aquí se divisa una hermosa panorámica de la isla y de la ciudad de Korcula, así como de numerosos islotes del Canal de Peljesac. También son importantes el Museo Marítimo y el monasterio franciscano del siglo XV, que guarda una valiosa colección de arte. Debajo del monasterio y de la iglesia, se contempla un ancestral bosque de cipreses protegido como parque forestal.

Día 7. Ston (Croacia)

Esta pequeña e histórica localidad de Ston, famosa por ser una de las ciudades fortificadas más bellas de Croacia, es nuestro siguiente atractivo. Cuenta con unas murallas de más de cinco kilómetros de longitud y con multitud de monumentos culturales e históricos.

Es una de las primeras ciudades europeas que se construyó siguiendo una planificación urbanística y uno de sus principales atractivos son sus salinas.

 

ciudad del Báltico

Día 8. Sarajevo (Bosnia)

La capital de Bosnia, nuestro siguiente punto de esta ruta por los Balcanes, está enclavada en un bello entorno montañoso por el que atraviesa el río Miljacka. Sarajevo es probablemente la ciudad europea que más recuerda a Turquía, como lo atestiguan las 73 mezquitas con que contaba antes de la guerra. Siendo un enclave eminentemente musulmán, también tenía con una autoridad religiosa ortodoxa y un arzobispado católico. Es impresionante descubrir cómo los habitantes de Sarajevo no se resignan a enterrar el pasado y se apresuran a reconstruir la ciudad tolerante que siempre disfrutaron. Aún es posible apreciar el pasado islámico de Sarajevo en los mercados y en Bascarsija, el pintoresco bazar turco.

Día 9. Split (Croacia)

En el corazón de la región de Dalmacia está Split. La ciudad está rodeada por las cordilleras de Kozjak y Mosor y goza de un clima mediterráneo que le otorga un número muy alto de horas de sol al año. La historia de la ciudad se remonta al año 305, cuando Diocleciano hizo construir en la zona un palacio que sería su residencia de descanso en el momento en que abandonara la vida política. El emperador romano puso entonces las bases de la futura Split. Esta construcción fue única durante siglos y con el paso del tiempo, pese haber perdido muchas de sus características originales, ha sido enriquecida con otras obras arquitectónicas y artísticas, como el mausoleo del último emperador de Roma. Este mausoleo se convirtió en una catedral católica en la que destacan sus majestuosas puertas, hechas con madera de nogal en el año 1214.
El núcleo urbano de Split forma parte del Patrimonio de la Humanidad y, como curiosidad, cabe señalar que alberga la calle más pequeña del mundo. Otros restos arqueológicos importantes los encontramos en el Templo de Júpiter y en el Ayuntamiento (que data del siglo XV).

Día 10. Plitvice

En Plitvice ponemos punto y final a la ruta por los Balcanes. Los lagos Plitvice se encuentran en un entorno que permite realizar muchas actividades de ocio y deportivas, y que goza de un clima suave durante todo el año. Gospic es, asimismo, el punto de partida de varias rutas interesantes hacia Velebit. La región se caracteriza por poseer hermosas grandes áreas verdes y por su excepcional valor ecológico, siendo una de las favoritas de los turistas en la temporada invernal. Una zona tranquila y con un entorno intacto en la que todavía habitan especies en peligro de extinción, como osos o lobos. Los 16 lagos de Plitvice forman el Parque Nacional de Plitvice: se trata de una espectacular secuencia de lagos grandes y pequeños que ofrece una total fusión con la naturaleza.

 

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