La experiencia de visitar Asia no debe pasar necesariamente por destinos turísticos típicos y habituales.

A la hora de plantearte un viaje de larga distancia al continente asiático puedes pensar en lugares tan maravillosos como Corea.

Organizar un viaje a Seúl puede ser una forma diferente de vivir la aventura de tu vida en pareja, con amigos o en familia, ya que, muy lejos de lo que puedas imaginar, los niños disfrutarán en igual medida.

¿Qué ofrece Seúl?

Seúl es una ciudad abierta, dinámica, con multitud de propuestas e interesantes actividades, lugares de ocio y tiempo libre, espectáculos, arquitectura y monumentos.

Toda la ciudad en sí es una fusión de color y aroma, de paz y vitalidad, es como un gran museo multitemático con muchos rincones por descubrir, pero que tiene obras destacadas que no puedes perderte:

– La ruta por los cinco impresionantes palacios reales te hará tomar contacto y noción de la gloria de tiempos pasados, aunque habría que destacar que los de Gyeongbokgung, Changdeokgung y Changgyeonggung son los tres más importantes y de una espectacular belleza.

Templo Gyeongbokgung
Templo Gyeongbokgung

– El santuario Jongmyo es otro de los lugares imprescindibles, el gran tesoro de Corea, un lugar en el que pasear y disfrutar de la belleza de sus jardines y su original vegetación.

– Insa-dong, una zona repleta de tiendas, puestos callejeros, bazares y galerías de arte que a través de sus enrevesadas callejuelas te llevará a tomar un contacto directo con la ciudad más auténtica.

– Otro de los templos al que es necesario hacer un hueco en el itinerario es el Jogyesa, el centro del budismo Zen en corea, poseedor del altar más sagrado para los budistas. Aunque de pequeñas dimensiones, te sorprenderá el colorido y la paz que se respira en él.

– En medio del asfalto de la ciudad te sorprenderá encontrar este maravilloso oasis, se trata del arroyo Cheonggyecheon, un lugar tranquilo con unos 22 puentes que lo cruzan, que le aportan un aire romántico y desde el que se llega hasta otros tres lugares de gran interés, la torre Jongno, el Tapgol Park y la campana Bosingak.

Arroyo Cheonggyecheon
Arroyo Cheonggyecheon

– Si te gusta disfrutar de ideales panorámicas tampoco debes dejar pasar la ocasión de ir hasta la N Seoul Tower, una torre que supone el gran icono de la ciudad con casi trescientos metros de altitud.

– Y, aunque siempre es una experiencia, si realizas un viaje familiar, no puedes dejar de visitar las aldeas tradicionales coreanas, especialmente Namsangol, una gran aventura para niños y adultos, donde disfrutaréis de la singularidad de las hanok y de mucho espacio al aire libre para la diversión y el ocio.

Las hanok, casas tradicionales coreanas

Como te contamos, preparar tu viaje, consultar los vuelos a Seúl y ojear las guías de viaje será ya en sí una experiencia emocionante que te hará ir enamorándote del país, de su cultura y sus tradiciones, pero nada de esto será comparable con la aventura de buscar alojamiento en casas tradicionales coreanas.

Los coreanos han sabido como nadie adaptar sus residencias al entorno que les rodea, construyendo los famosos hanok desde tiempos inmemoriales. Un estilo único en el mundo que le da identidad y cuyos materiales básicos son el barro, las piedras, la madera y el hanji o papel coreano, para revestir puertas y ventanas.

Una de las principales características de las casas tradicionales coreanas es el “ondol”, que podríamos traducir como “piedra caliente”. El ondol es el sistema de calefacción de estas residencias y consiste en calentar las piedras y difundir el calor por debajo de los suelos de madera. Prepararlo y disfrutarlo es una sensación que te transporta a otro tiempo.

Casas Hanok
Casas Hanok

Pero tampoco las altas temperaturas afectan a estas viviendas, ya que el sistema de ventilación de aire a través de una estructura de sobre suelo de madera facilita que el aire fresco circule. Como ves, el bienestar es un requisito en estas construcciones.

La visita a las aldeas tradicionales como Yangdong, Namsa, Yedamchon, Seongeup, Jirye, Gyeongju, Andong, Bukchon o Jeonju entre muchas otras permitirá conocer a fondo las tradiciones coreanas y vivir de cerca la experiencia.

El alojamiento en un hanok es posible y aconsejable, ya que este tipo de establecimientos funciona de forma muy distinta a un hotel. Normalmente, las habitaciones son muy grandes, con una decoración tradicional y diáfana. ¿Qué mejor manera de pasar tus días en Corea?

Normas para una buena estancia

La aventura pasa por cumplir ciertas normas de uso y estancia tales como:

– No se permite entrar con calzado, ya que es una costumbre arraigada por el hecho de que su sistema de calefacción y refrigeración mantiene el suelo a una excelente temperatura.

– Debes dormir en el suelo, disfrutando de esta agradable temperatura y sobre un cómodo, almohadillado y tradicional futón.

– Se debe mantener en lo posible la paz y tranquilidad, intentando hablar en un tono bajo por la mañana y por la noche.

– Son muy estrictos en cuanto a la limpieza.

– No permiten sacar fotos de los demás huéspedes o de los habitantes de la casa sin permiso previo.

Normas que, en realidad, tampoco implican grandes esfuerzos, sino todo lo contrario, ya que son en beneficio del descanso y la tranquilidad de los huéspedes.

El instalarse en este tipo de alojamientos también va a lograr que disfrutes de desayunos y cenas tradicionales que te harán olvidar las tostadas de mantequilla y saborear excelentes bebidas como el té de frutas y flores o el exotismo de platos como el Kimchi, el picante bibimbap de pulpo, el bulgogi de ternera o, como no, si eres de los que se atreve, el pescado crudo. En Corea es excepcional.

Kimchi
Kimchi

En cuanto a los precios, Corea es un lugar bastante económico, tanto la comida en restaurantes o puestos callejeros como los transportes, metro o taxis tienen unas tarifas muy baratas, por lo que será muy sencillo moverse por las ciudades y alrededores.

Sin lugar a dudas, organizar un viaje a Seúl es una gran aventura que nos llenará los sentidos de nuevas experiencias, que nos hará apreciar la luz, los colores y la diversidad, entender las vivencias, tradiciones y una cultura totalmente diferente, lo que va a suponer, tanto para niños como para adultos, la adquisición de nuevos conocimientos, vivencias y diversión que permanecerá para siempre en el recuerdo.

 

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