La Navidad es una celebración con muchísimo significado y en ella practicamos las tradiciones que nos tocan sin pensar. Algunas son un poco disparatadas. Si lo piensas bien, es un poco brusco intentar comerse doce uvas en doce segundos, pero lo hacemos cada año y en todas las familias alguien acaba tosiendo o echando la fruta por la nariz. Por suerte, no son las ciento ocho campanadas que se tocan en los templos budistas japoneses.

Hay muchas tradiciones navideñas todavía más curiosas, sobre todo las que celebran la llegada del Año Nuevo. Parece que hace falta empezar el año con una locura inaugural, como una alfombra roja del disparate y la diversión. ¡Y es algo que ocurre en todas partes! ¿Te apuntas a un viaje por las curiosidades navideñas? Toma nota y haz la maleta.

Costumbres, locuras y rarezas de Año Nuevo

Baño helado en Holanda

Buscar hoteles en Holanda en diciembre es indispensable para disfrutar de las tradiciones navideñas del país de los tulipanes. Lo cierto es que los países del norte de Europa ofrecen algunas de las mejores estampas invernales.

Zwolle, Holanda
Zwolle, Holanda

Celebrar el Año Nuevo en Holanda y viajar en Año Nuevo se convierten en sinónimos cuando piensas en esas imágenes. Parecen hechas a propósito para un anuncio de lotería: nieve sobre los edificios de madera, luces de colores, mercadillos de curiosidades, árboles, decoración hogareña, etc. El norte de Europa en un destino mágico, precioso en Navidad.

Ahora bien, los holandeses también tienen su tradición disparatada. Se trata del multitudinario baño matutino del 1 de enero, una celebración en la que decenas de miles de personas se ponen el bañador y un gorro naranja para darse el primer chapuzón del año. Y no en una piscina climatizada, sino en el gélido mar del Norte. Sin duda, la mejor manera de quitarse de un plumazo los excesos de la noche anterior.

Todo comenzó como un estrafalario ritual navideño de un grupo de amigos en los años 60. Poco a poco fueron sumándose más y más vecinos, hasta convertirse en un fenómeno nacional que incluso se practica en otros países. La playa de Scheveningen, una localidad cercana a La Haya, acoge la mayor concentración de bañistas. ¿Te animas a un vigoroso chapuzón? Después, chocolate caliente.

Ruidosa Navidad veraniega en Australia

Mientras en el hemisferio norte la imagen navideña es la del frío, en el hemisferio sur es pleno verano. Por eso, en esos países es normal celebrar la llegada del Año Nuevo tomando el sol. Por eso mismo, muchos viajeros toman vuelos a Australia. ¿Hay manera más confortable de pasar las vacaciones?

Los que viajen al país de los canguros encontrarán que los australianos se esfuerzan por festejar al estilo europeo. El carácter festivo y alegre de los australianos se nota, y mucho.

Melbourne en Navidad
Melbourne en Navidad

Entre otras tradiciones navideñas, como la de surfear con gorros de Papa Noel, destaca el gusto de Australia por los fuegos artificiales y el ruido. Así se despide un año y se da la bienvenida a otro con estruendo. Las ciudades se engalanan y durante la noche se celebran algunos de los espectáculos pirotécnicos más grandiosos del mundo. Y los australianos los acompañan con silbatos y campanadas. ¿A alguno le pilla conduciendo? Ningún problema: le dan al claxon como si quisieran gastarlo.

La Navidad escocesa

Volvemos a la fría Europa. Concretamente, a Escocia, donde la Navidad recibe el nombre de Hogmanay y se celebra con algunas costumbres muy peculiares. Alguna parece querer llevar algo del calorcito australiano a la isla. Por ejemplo, las impresionantes procesiones nocturnas con antorchas, un calor tan bienvenido como peligroso. Pero todavía más curioso es el lanzamiento de barriles embreados que descienden por las cuestas como bolas de fuego. ¡Sorprendente!

El Hogmanay es una fiesta que no te puedes perder por su aire mágico, casi primitivo. La celebración en Edimburgo es famosa y realmente hermosa y divertida, aunque para ver los barriles en llamas tendrás que apostar por alojarte en localidades más pequeñas donde la tradición más antigua todavía persiste.

Mercado de Navidad en Edimburgo
Mercado de Navidad en Edimburgo

Por cierto, debes saber que aquí también se practica el gélido baño matutino, como en Holanda. Si ellos se atreven, ¿por qué tú no?

Locas tradiciones gastronómicas

Ya sabemos que la Navidad es sinónimo de grandes comilonas. Es un fenómeno universal que se repite en todos los países. ¡Las fiestas se celebran comiendo!

Algunas de estas costumbres gastronómicas tienen llamativas peculiaridades. Ya hemos mencionado la rareza (en España, algo normal) que supone comerse doce uvas a toda velocidad. Pero quizá sea todavía más excesiva la tradición estonia de comer. Y comer. Y seguir comiendo.

En Estonia se cree que para asegurar la prosperidad del año entrante hay que recibirlo con cantidades ingentes de comida. Las recomendadas cinco comidas diarias no les parecen bastante y, en Año Nuevo, se hacen entre siete y doce. ¿Te imaginas? Si vuelas a este país, te encontrarás con multitud de puestos y restaurantes donde podrás participar de esta singular tradición. No te cortes: salchichas, ensaladas de patata, purés, sopas, guisos… ¡para reventar!

En Groenlandia, en cambio, el plato de Año Nuevo consiste en el kiviak, carne cruda de alca (un ave marina similar a un pingüino, pero voladora), macerada en piel de foca durante siete meses. Sin duda, muy diferente del conocido pavo asado.

La casa por la ventana

Ya que hablamos de comida, mencionemos la vajilla. Si viajas a Copenhague, ten precaución al pasear en Año Nuevo. Allí es tradición lanzar los platos contra las casas de amigos y familiares. Según parece, es una demostración de aprecio y da buena suerte.

Cena Navidad en familia
Cena Navidad en familia

En Sudáfrica, en cambio, se toman muy en serio lo de «Año Nuevo, vida nueva». Abren las ventanas y lanzan por ellas los muebles viejos. ¡Cuidado, no te lluevan microondas cuando visites Johannesburgo!

¡Viaja y celebra!

En definitiva, la Navidad es tanto para celebrarla en familia como para renovarse. Una manera excelente de hacerlo es viajando, conociendo otras tradiciones y culturas. No te cortes, busca tu destino, viaja y diviértete. Ver el Año Nuevo con otros ojos seguro que te sirve para encarar el nuevo ciclo con mucha más fuerza. ¡A celebrar la Navidad con otros aires!

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