Hay lugares en la tierra que parecen ser de otro planeta. Algunos de ellos son formaciones naturales, otros construcciones humanas y otros una mezcla de ambas. Esto es lo que ocurre, precisamente, en el Monte Saint-Michel. Ubicado en la costa de Normandía, en Francia, esta especie de islote fue tomado por la orden benedictina a finales del siglo X y en él empezó a construir una fortaleza y una abadía que todavía se mantienen en pie. Es más, son, junto a la torre Eiffel parisina, uno de los grandes emblemas del país galo y uno de los motivos principales que llevan a tantos turistas de todo el mundo a viajar y buscar un hotel en Francia.

Hotel en Francia
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Una fortaleza que se convierte en isla

Las luchas entre bretones, normandos, ingleses por conseguir el control de este lugar estratégico fueron constantes durante la Edad Media. Fruto de ello fueron las continuas ampliaciones y reconstrucciones de sus murallas. Tanto es así que, ya tras la Revolución Francesa, pasó a ser una prisión para los sacerdotes opuestos al nuevo régimen. Tras la II Guerra Mundial, a mediados del siglo XX, se empezó a explotar el lugar con fines meramente turísticos y, en 1979, la Unesco lo declaraba Patrimonio de la Humanidad.

Al Monte Saint-Michel se puede acceder a pie a través de la marisma que lo rodea durante las horas de bajamar, así como durante todo el día mediante una pasarela habilitada para ello. No obstante, cada cierto tiempo, normalmente, cada 18 años aproximadamente, se produce una gran marea, coincidiendo con la alineación del sol y la luna y el correspondiente eclipse de sol, que lo deja totalmente aislado durante unas horas. La última vez fue en 2015 y más de 20.000 personas asistieron a este curioso fenómeno. Eso sí, para repetirlo habrá que esperar, al menos, a 2033, cuando se dará otro alineamiento similar. Esta característica única estuvo en riesgo de desaparecer por la actuación humana. La construcción de un parking y el repoblamiento de la tierra ponían en peligro este carácter insular y marítimo que tanto caracteriza al monte Saint Michel. No obstante, el gobierno francés, en un gran acierto, decidió intervenir y en 2005 empezaron las obras para devolver al paisaje su forma original, las cuales finalizaron justo en 2015, el año de la gran marea. Se buscó una forma más respetuosa y poco invasiva de acceder a él y se eligió una pasarela peatonal por la que la gente accediera hasta allí de forma lenta y tranquila, admirando así todo su esplendor.

Abadía del Mont Saint Michel. Una auténtica joya

Francia
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Viajar con hotel al Mont Saint-Michel es una gran decisión, porque aquí tanto los días como las noches son espectaculares, así como los atardeceres con el sol poniéndose sobre el horizonte y la abadía y las murallas reflejándose en el mar.

Como decíamos, la Abadía fue la primera gran construcción humana en este original monte. Los benedictinos la empezaron a construir en el siglo X, aunque luego se fue ampliando y reconstruyendo en diferentes épocas, por lo que hoy mantiene características de los estilos carolingio, románico y gótico. De este modo, su iglesia principal es una gran representación del estilo prerrománico. Esta ha sufrido varias reconstrucciones a lo largo de la historia y hoy se divide en dos partes, la iglesia abacial y “La Marvelle“. Esta última es realmente impresionante y alberga elementos como la capellanía, la Sala “des Hôtes” y el refectorio. Así como también la bodega, la sala de los caballeros y el claustro.

Esta “Sale des Chevaliers” es uno de los lugares más impresionantes de Mont Saint-Michel. Ella, al igual que todo el conjunto, bien vale un viaje escapada con hotel hasta este rincón tan especial de Francia. En origen era un “scritporium”, pero empezó a llamarse sala de los caballeros después de que el rey Luis XI fundara, en 1469, la “Ordre des Chevaliers”. Se caracteriza por sus numerosas columnas, que forman cuatro pasillos, y por su bella iluminación natural, de ahí que siempre se usara como lugar para copiar manuscritos, a pesar de su nombre referido a los caballeros.

Por otra parte, la abadía cuenta con animaciones musicales y visitas guiadas durante todo el año. Y con ellas se consigue tener una experiencia aún más completa y cautivadora. Además, pasear por ella y por sus alrededores empinados y empedrados en las noches veraniegas es un placer difícilmente descriptible y otro motivo más para reservar un hotel en Francia y, concretamente, en el Mont Saint-Michel. Para acceder a la abadía se pagan 10 euros, 8 si vas en un grupo, pero merece mucho la pena por su historia y por su belleza.

Las murallas de Mont Saint-Michel, una fortaleza inexpugnable

Francia
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El carácter semi marítimo de este monte, así como sus sucesivas murallas, la convirtieron en una especie de fortaleza casi inexpugnable durante la Edad Media. Por eso, todas las civilizaciones quisieron conquistarla y dominarla, porque desde ella se podía controlar gran parte de Normandía. Cobraron especial relevancia en ciertos momentos, como la Guerra de los 100 años, que realmente duró 116, y enfrentó a los reinos de Francia e Inglaterra entre 1333 y 1453 y que acabó con la retirada inglesa de sus posesiones en Francia, entre ellas, Normandía. Las murallas más espectaculares se encuentran en el lado sur y este de la isla y son visibles desde tierra firme, lo que le da ese aspecto de fortaleza y de pueblo medieval tan característico.

Consejos para visitar Mont Saint-Michel

Este tesoro francés es uno de los lugares más frecuentados por turistas en el país galo. Por este motivo, es frecuente que cuando lo visites estés rodeado de otras personas con las mismas intenciones que tú. Por ello, conviene llegar bien temprano, así como viajar con hotel reservado, porque así podrás apreciar no solo la belleza y mayor tranquilidad de sus noches, sino levantarte pronto y empezar a caminar por sus calles, descubrir sus rincones, asomarse a sus miradores de una forma más tranquila y sosegada. Permanece atento a los momentos en que sube o baja la marea, los puedes consultar en la web oficial del lugar, porque realmente merece la pena pararse a ver ese espectáculo.

2 Comentarios

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