Sin duda, Viena es una de esas ciudades que impactarán al amante del dulce. Y es que, a parte de sus numerosos atractivos culturales e históricos, la repostería tiene un papel fundamental en esta capital europea. Más allá de la fama que ya tienen sus cafés, las tartas no se quedan atrás. En sus cafeterías y pastelerías encontraremos tantísima variedad de tartas (muchas de influencia húngara y alemana) que podríamos alimentarnos de ellas un fin de semana entero ¡sin cansarnos!

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Hoy os llevo precisamente hasta Viena con estos cupcakes de Sacher Torte (Tarta Sacher). Esta tarta, creada por Franz Zacher en 1832 para el Príncipe Wenzel von Metternich es el postre más famoso que se puede degustar en la ciudad, e incluso tiene su propio día en el calendario (el 5 de diciembre es el Día Nacional de la Tarta Sacher en Austria).

La tarta original está compuesta por dos capas de bizcocho de chocolate (bien denso), rellenas con mermelada de albaricoque y bañadas en un glaseado de chocolate negro. Es un placer para los sentidos que se puede degustar a día de hoy en muchos lugares de la ciudad pero que, sin duda, ha de ser catada en el Hotel Sacher, en donde la sirven acompañada de nata montada.

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Preparar esta tarta en forma de cupcakes es más sencillo (nos libramos del engorroso paso de glasear la tarta) y además nos permitirá racionar más fácilmente la cantidad (¡ya que cuando se come la tarta es empezar y no parar!). Espero que os guste y la hagáis en casa.

Cupcakes de Tarta Sacher

Bizcocho
110g chocolate
110g de mantequilla pomada
90g de azúcar
4 huevos, separados
70g de almendras molidas
40g de harina
Relleno
Mermelada de albaricoque
Crema
300g de chocolate negro bien troceado
260ml nata de montar
60g de mantequilla sin sal, troceada
Pintura comestible dorada
Unas gotas de vodka

Empezamos preparando el ganache: Colocamos el chocolate en un bol resistente al calor. En un cazo, calentamos la nata hasta que empiece a hervir. La echamos sobre el chocolate y removemos bien hasta que la mezcla sea homogénea y el chocolate esté totalmente derretido. Incorporamos la mantequilla y removemos bien hasta que la mezcla sea homogénea. Cubrimos el bol con film y dejamos templar hasta el momento de usarla.

Precalentamos el horno a 180º (160º si es con ventilador). Preparamos la bandeja para cupcakes con 12 cápsulas de papel.

Derretimos el chocolate con la mantequilla a fuego lento. Mientras tanto, batimos las yemas con el azúcar durante unos cinco minutos, hasta lograr una mezcla muy esponjosa. Incorporamos las almendras molidas y la harina tamizada con ayuda de una lengua. Añadimos también el chocolate fundido con la mantequilla. Montamos las claras a punto de nieve hasta obtener un merengue bastante firme. Incorporamos un tercio del merengue a la mezcla anterior y mezclamos muy bien. Incorporamos esta mezcla sobre el merengue y mezclamos con movimientos envolventes con una lengua, con cuidado de que no se baje el merengue.

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Una vez la masa es homogénea y no tiene vetas de merengue repartimos la masa entre las cápsulas y horneamos 20-22 minutos o hasta que al tocar la superficie suavemente notemos esponjosidad.
Una vez los cupcakes están fríos, los descorazonamos y rellenamos con la mermelada de albaricoque. Decoramos usando la manga pastelera con una boquilla de estrella abierta grande.

Para la decoración dorada, diluimos un poco de pintura dorada con unas gotas de vodka y la usamos para salpicar los cupcakes con un pincel.

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